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Una “mentada de madre” descalabro la H del Ayuntamiento.

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Nuestra idiosincrasia en México, es de idolatría hacia la madre, por eso una forma común de denostar, agraviar u ofender;  es agregarle  el verbo “chingar”, originando así  “la mentada de madre”. ¿Quién no ha mentado la madre? o ¿a quién no le han mentado la madre? ya sea con todas sus letras o con el claxon del carro, la mentada es una de las expresiones más utilizadas en nuestra cultura, se repite de una forma frecuente, casi como un mantra. Mientras para algunos significa una grave ofensa, para otros es una expresión que carece de  importancia. El refranero de la Academia Mexicana de la Lengua dice; “las mentadas de madre son como las llamadas de misa”.

Todo este preámbulo es en relación a la “mentada de madre”, que profirió  el jueves pasado, Silverio Alvarez contra Meño de la Peña, incidente que escaló como nota nacional, ¡mucho!  para una simple “mentada de madre”, se podría pensar que fue un episodio que se sobre dimensiono, pero se debe tomar en cuenta los motivos, actores y circunstancias. No estamos hablando de cualquier “hijo de vecina”, se trata de dos regidores de la capital de Durango, quienes posen una investidura que merece respeto, además de ser una autoridad, y el que ambos busquen ser abanderados de una diputación local por su partido, da más motivos para pensar que la rivalidad podría continuar.

Tampoco se puede omitir que este episodio, no se dio en una plaza publica, mercado  o cantina sino; en una sesión del H.Cabildo, instalada en el área rural de Santiago Bayacora, la cual estaba llena de ciudadanos que fueron a presenciar el trabajo del H. Ayuntamiento, parece que a alguien se le olvido el significado de la “H.” habrá que recordarle  que quiere decir Honorable.

Todo inició; cuando Silverio, propuso un punto de acuerdo para realizar una campaña que motivara la educación vial y la prevención de accidentes. La respuesta de Meño de la Peña, fue mordaz e irónica al asegurar que todo lo que estaba proponiendo ya existía, incluso fue sarcástico al decir que entonces; el propondría que el municipio se encargara de la recolección  de la basura, para terminar diciendo: “ seamos serios, hagamos propuestas novedosas, cosas que no se hacen, y no lo que ya se ha venido haciendo.

Decía el filósofo Thomas Carlyle, que el sarcasmo era “el lenguaje del diablo” y esto quedó en evidencia cuando Silverio, no fue capaz de soportar la perspicacia  de Meño, que no solo logró sacarlo de sus casillas, sino que le quitó la oportunidad de defender su punto de acuerdo, de poder demostrar que tenía la razón, se fue por la fácil, dar como respuesta una “mentada de  madre” cualquiera lo puede hacer, no es preciso tener mucho ingenio, Meño logró descontrolar a Silverio, además de exhibirlo como un bravucón un picapleitos, de tal forma que terminando la sesión Silverio se fue sobre Meño para “cantarle un tiro”, y de no ser por la intervención de el regidor Toño Morales el show habría continuado.

No se puede omitir que dentro de la retórica discursiva, en los parlamentos, las cámaras y los cabildos, la mordacidad, la ironía, el sarcasmo, son elementos enriquecedores del buen debate, y algunas veces provocan un harakiri, cómo en esta ocasión le sucedió a Silverio. Durante muchos años quedara de forma anecdótica, la traducción con señas que dio Misael Barraza, intérprete de la lengua de signos (ILS) a la mentada de madre que se dio en cabildo el pasado jueves 8 de febrero.

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