A finales de la semana pasada circuló el mensaje que Jhonatan Jardines publicó en sus redes sociales, donde agradece la confianza de la Presidenta, Claudia Sheinbaum, a quien le reitera que seguirá trabajando desde la “trinchera” que se le asigne. El operador político morenista se despide de la responsabilidad de coordinar la delegación de Bienestar, con resultados poco favorables, si hablamos solo del ámbito electoral, pues a pesar de lo que supimos, previo a la última elección, de su forma de operar con los trabajadores de la dependencia, si los comparamos con lo que quedó plasmado en las urnas, pues evidentemente quedó a deber, y es probable que haya sido un factor que determinara su remoción, a pesar de que él mismo quizá así lo haya deseado, para retomar sus aspiraciones políticas en la capital del país, de donde es originario.
Puerta.
Me parece que Jardines termina saliendo por la puerta de atrás de la delegación, y de la política en Durango, pues a pesar de las muestras de afecto que un importante número de morenistas le han mostrado en su publicación en sus redes sociales, quedó de manifiesto que hay quienes ya deseaban que este cambio se diera a la brevedad, sobre todo los ex trabajadores que fueron despedidos de forma injustificada, y que ello propició el cierre de las oficinas de la delegación federal por cerca de dos meses. También la poca o nula relación que pudo haber construido con el Gobierno del Estado, quedó pulverizada, pues de acuerdo a la versión del propio secretario de Bienestar en la entidad, ni siquiera le respondía los mensajes; vaya Jhonatan Jardines no se preocupó por transitar con las autoridades locales, y eso hace que su despedida no haya sido por la puerta frontal.
Relevo.
Debemos ser consientes que es difícil que quien llegue a esa posición, incluso quien ha pasado ya por lo que era desarrollo social, llámese local o federal, se puedan desprender de la parte política, y del beneficio que electoralmente generas los apoyos sociales, realmente eso es común; el problema es cuando se condicionan los apoyos o el trabajo del personal, es ahí cuando el escenario cambia. De ahí la importancia que quien sea el relevo de Jhonatan Jardines entienda esa parte, pues no se trata de estar peleando con las autoridades estatales, máxime cuando ni siquiera es año electoral, tal cual corresponderá en el 2026. Si bien se han manejado varios nombres que pudieran llegar a esa responsabilidad, también hemos detectado a varios perfiles que se auto promueven, asegurando que ya están “palomeados” por la Presidenta. El asunto es que quien llegue, debe entender que no es un espacio para el rencor o la venganza, sino para generar, pues lo más importante son las familia se Durango.
Gobernador.
Bajo el esquema de trabajo coordinado que se ha propiciado entre gobernador del estado, Esteban Villegas Villarreal, y la Presidenta Claudia Sheinbaum, es normal que se busque que el “canal” de comunicación, que en este caso debe recaer en el delegado de Bienestar en Durango, sea alguien que tenga apertura al diálogo y que no se genere ningún tipo de animadversión con las autoridades locales. En nuestra entidad están proyectadas diversas obras importantes que dependen directamente de la Federación, y el Ejecutivo estatal ha generado buen flujo de diálogo y respeto con Sheinbaum Pardo, basado en un trabajo institucional, más allá de los colores políticos, y lamentablemente hay quienes nunca terminaron de entenderlo, como el caso del ex delegado.
Obras.
Parte de estas obras a las que hago referencia, es sin duda la construcción de la presa El Tunal II, misma que garantizará el abasto del líquido vital para los próximos 50 años, una gestión que se pudo concretar gracias a esa relación entre Villegas Villarreal y la Presidenta Claudia Sheinbaum. Esperemos que esta dinámica de entendimiento continúe con quien llegue a la delegación, y que desde ahí dejen de ser un “bloque” de contención en cuanto a la construcción de acuerdos.
