
El lamentable asesinato del presidente municipal de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, es tan solo un reflejo de lo que sucede en nuestro país, y la vulnerabilidad en la que nos encontramos los ciudadanos. Un político que llegó a una posición gracias a la confianza de los ciudadanos en las urnas, y que se había propuesto combatir al crimen organizado en su municipio, una tarea que resultó extremadamente peligrosa cuando no se cuenta con el respaldo de las autoridades estatales y federales en el combate a dichos grupos; quien fuera alcalde de esa región michoacana sabía que sus acciones tendrían consecuencias contra su vida, de ahí que casi siempre llevara protección mediante un chaleco antibalas; ese fue el destino de quien se ganó el reconocimiento de muchos mexicanos por sus decisiones y declaraciones.
Gobierno.
Será interesante saber qué hará el Gobierno Federal ante este hecho, y cómo se habrán de prevenir más asesinatos como el de Carlos Manzo en ese estado de Michoacán, donde hay grupos que impiden a los productores limoneros vender a precio justo su producto, sin ser extorsionados como ya se ha manejado a nivel nacional, incluso quien fuera el líder del sector, Bernardo Bravo, perdió la vida recientemente como consecuencia de sus actos al buscar que las autoridades hicieran algo para evitar que más familias se vieran afectadas por estas presiones de los grupos delincuenciales. Se trata de dos hechos que sin duda dejan en claro que las estrategias de seguridad, si es que las hay, no están funcionando y que los gobiernos estatales y municipales no cuentan con las “herramientas” básicas necesarias para combatirlos, de ahí que es fundamental la presencia de las fuerzas armadas.
Productores.
Se trata de que se diseñen verdaderas estrategias del combate a la extorsión, en algunos casos llamado “coyotaje”, y es importante que en alimentos como el maíz y frijol exista el respaldo de la Federación para con los productores, y evitar que se tenga que vender a un bajo costo, ya sea por presiones o porque se especula, lo que representa cierta ventaja para quienes realizan estas prácticas; por lo que deberá existir el recurso, las bodegas, los costales y todo lo necesario para comprar a los productores agrícolas sus productos por parte de la administración federal, sobre todo en tiempo y forma, pues ello les garantizará vender a precios justos, obteniendo desde luego una ganancia. El asunto es que existan las condiciones para que sea negocio, primero, pero también para buscar que las familias no dejen sus tierras en busca de mayores oportunidades en las ciudades.
Abandono.
Seguramente las familias que dependen de la producción de limón, en el caso de Michoacán, están pensando en mejor dejar en el abandono sus tierras, porque con el control que esos grupos tienen de esa región, difícilmente podrán verlo como un negocio; por lo que esa idea de que en nuestro país se pueda dar la autosuficiencia alimentaria, está cada vez más lejos de lograrse, y peor aún cuando las estrategias de seguridad no dan resultados, y peor aún, cuando no hay nadie que exija resultados, pues en el caso de los legisladores federales morenistas, que están ahí por decisión de los ciudadanos, en lugar de pedir resultados, mejor se andan “peleando” algunas diputadas por aparecer en la foto con el titular de seguridad en el país.
Cuentas.
Mientras ni los mismos morenistas le pidan cuentas al Gobierno Federal, ni a los titulares de las áreas de seguridad, Fiscalía General de la República, Defensa Nacional, Marina y Guardia Nacional, y sigan manejando en sus discursos que todo está bien, seguirá habiendo más hechos como el de Carlos Manzo, o peor aún, si como ciudadanos seguimos tolerando que nos sigan gobernando los mismos en el país, seguirán los mismos resultados, por lo que se le deberá llamar a cuentas a los políticos principalmente en las urnas. Esa deberá ser nuestra tarea.