
La historia de Venezuela en el último cuarto del siglo XX tiene un referente ineludible en Carlos Andrés Pérez, político precoz y carismático, enérgico, extrovertido y jovial. En su primer periodo presidencial convirtió a Venezuela en el país de América del Sur con los mayores ingresos por habitante. Mandatario de prestigio e influencia, Pérez fue siempre agasajado en sus giras por los países de Europa, Oriente Próximo, América Latina y la URSS. A Jimmy Carter lo visitó en junio de 1977 y luego lo recibió, con todos los honores, en marzo de 1978, en la primera visita de un mandatario estadounidense a Venezuela desde la efectuada por John Kennedy en 1961. Carter quitó hierro a la decisión de Caracas de reconocer al régimen de La Habana, que había levantado resquemor en Washington durante la Administración de Gerald Ford, y prefirió reconocer a su anfitrión como el mejor representante de la democracia en un subcontinente asolado por las dictaduras militares y los partidos hegemónicos; en efecto, en aquel momento, sólo Venezuela, Colombia y Costa Rica disfrutaban de libertades democráticas y de pluralismo con posibilidades de alternancia en América Latina. Al concluir su periodo presidencial, Pérez se convirtió en senador vitalicio en tanto que estaba decidido a regresar al Palacio de Miraflores al cabo de una década, esto es, tras dos administraciones presidenciales, que era el lapso prescrito por la Constitución de 1961, en todo este tiempo el político socialdemócrata se mantuvo activo en el ámbito internacional, donde contaba con muchos amigos y no pocos admiradores. Con su estilo optimista y arrollador de siempre, Carlos Andrés Pérez, también conocido como El Gocho (gentilicio coloquial para referirse a los andinos tachirenses), consiguió que el electorado le recordara como el presidente del milagro económico de los setenta, cuando los venezolanos podían consumir y prosperar sin temor a perder poder adquisitivo. El 2 de febrero de 1989, a sus 66 años, Pérez posesión de la suprema magistratura arropado por una veintena de jefes de Estado y de Gobierno incluido Fidel Castro (en el primer viaje a Venezuela en los últimos 30 años), más el presidente portugués, Mário Soares, y el presidente del Gobierno español, Felipe González, ambos colegas de la Internacional Socialista y amigos personales del venezolano. Pocos mandatarios de la región podían exhibir una cartera de simpatías y contactos internacionales tan abultada. Dando fe de la calidad alcanzada por las relaciones venezolano-estadounidenses, Pérez realizó hasta siete viajes a Estados Unidos para encontrarse con el presidente George Bush. Más aún, en diciembre de 1990, en plena crisis del Golfo por la ocupación irakí de Kuwait, Bush encontró necesario volar a Caracas, en el primer viaje de este nivel desde el realizado por Carter en 1978 para cerciorarse de que Venezuela seguía siendo un aliado diplomático y un fiel proveedor de petróleo.Y en 1992 el dirigente venezolano hubo de sortear dos intentos de golpe militar, el primero encabezado por un entonces desconocido teniente coronel de paracaidistas con ideas bolivarianas llamado Hugo Chávez. Poco antes de terminar su segundo periodo y al no tener mayoría en el Congreso, fue acusado falsamente de peculado y en consecuencia destituido del cargo. A la fecha su mensaje es recordado todavía en Venezuela pues dijo lo siguiente: “No me perdonan que haya sido dos veces presidente por aclamación popular. No me perdonan que sea parte consubstancial de la historia venezolana de este medio siglo. No me perdonan que haya enfrentado todos los avatares para salir victorioso de ellos (…) Tendrán que asumir su responsabilidad quienes han conducido al país a esta encrucijada dramática de su historia”. Para Carlos Andrés Pérez, el coronel Hugo Chavez Frias era un “peligroso hampón de baja ralea” al que había que “analizar con un libro de criminología en la mano” y que empleaba una “diplomacia del azote de barrio”, más propia de un “vendedor de drogas (…) que reparte el botín entre algunos y que a los demás aterroriza”. Murió a la edad de 88 años en Miami y su voluntad fue ser sepultado en Venezuela, a donde después de muchos trámites familiares y diplomáticos y privado de cualquier honor de Estado, recibió cristiana sepultura. Carlos Andrés Pérez fue uno de los políticos más influyentes en la historia de Venezuela. Su legado es recordado por haber liderado el país en dos periodos presidenciales, primero entre 1974 y 1979 y luego de 1989 a 1993. Pérez no solo transformó la estructura política y económica del país, sino que también tuvo una carrera marcada por hitos que dejaron una huella imborrable en la historia de Venezuela. Su influencia no se limitó al ámbito interno, ya que también dejó un impacto considerable en la política internacional. Con una carrera llena de logros y desafíos, Carlos Andrés Pérez demostró ser un líder que no se dejaba vencer por las adversidades. A lo largo de los años, enfrentó intentos de golpes de estado, crisis económicas y acusaciones políticas, pero nunca dejó de luchar por sus principios y por lo que creía que era mejor para Venezuela. Su vida es un testimonio de resiliencia y dedicación, y su historia sigue siendo una fuente de inspiración para futuras generaciones. Su historia es una mezcla de éxito y adversidad, pero su nombre siempre estará vinculado a los momentos de mayor prosperidad de Venezuela.