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CON SANDRA AMAYA UNION, CERTEZA Y CERTIDUMBRE

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En México, hace poco más de medio siglo que las mujeres cuentan con la ciudadanía plena, la cual fue posible al haber obtenido el derecho al sufragio. Antes de conseguirlo pasaron muchos decenios de movilizaciones, congresos y reuniones feministas, iniciativas de ley frustradas, por no hablar de las luchas sociales y políticas que protagonizaron las mujeres en el siglo XX. A pesar de ello, lamentablemente todavía se observa con frecuencia los persistentes prejuicios hacia mujeres que incursionan en la esfera política, las dificultades cotidianas para ejercer sus funciones, la discriminación que sufren bajo estigmas perversos de quienes aún consideran que el liderazgo político debiera ser exclusivo de los hombres. Así, se enfrentan ante el sesgo discriminador de hombres que ejercen cargos políticos, quienes en muchos casos no ven con buenos ojos la paridad. La participación de las mujeres en la vida política es ya un hecho irreversible en el mundo. En nuestro país, las mujeres que participan en MORENA lo hacen en todas las instancias y niveles de su estructura (consejos, congresos, comités ejecutivos, secretarías, comisiones, comités de base, etcétera), en sus diversos niveles (municipal o delegacional, estatal y nacional). Asimismo, existe ya un apoyo ciudadano decidido para que más mujeres ocupen cargos políticos, que obedece a la percepción de que ellas están más capacitadas que los hombres para combatir la corrupción y la ineficiencia gubernamental. Tal es el caso de Sandra Amaya Rosales, que una vez más dio muestras de que la incorporación de más mujeres a los congresos se traduce en un cambio, ya que son ellas las que incorporan y manejan la agenda social y de equidad, convirtiendo lo personal en político. Hace unos días Sandra Amaya logró lo que se creía nunca iba a suceder. Estando consiente de que no todo es claro como el agua al interior de su partido, con su acostumbrado espíritu franco, desinteresado y fraterno con el que trata a todos, Sandra logró reunir a diversos liderazgos femeninos de Durango. Nadie mejor que ella para alcanzar éxito en una reunión que se antojaba casi imposible. Sandra no tiene una crítica que hacerle a su partido, está convencida de que es un partido diferente y por eso está allí. Es una mujer inteligente, con experiencia como líder y con una gran auto exigencia. Haber reunido a liderazgos femeninos de MORENA en Durango, evidencia la claridad y honestidad política que posee Sandra Amaya. Compartir el espacio con mujeres líderes de Morena en Durango, sirvió entre otras cosas para transformar y mejorar las relaciones entre ellas y en consecuencia conseguir los cambios políticos, sociales, culturales y económicos de nuestro entorno. Igualmente, la reunión sirvió para reflexionar acerca de las procedencias, trayectorias, niveles de participación, así como los problemas de género que han enfrentado las mujeres al participar en este instituto político. Y también qué problemática enfrentaban y qué anhelos tenían. Actualmente, el poder de su voz es fundamental, ya que, como legisladora, Sandra hace bien su trabajo y cumple con su responsabilidad generando propuestas, iniciativas, proyectos y gestiones. La participación política de Sandra Amaya es un claro ejemplo que permite reconocer que existe una tendencia a votar por una persona reconocida y apreciada por el partido político que representan. Por eso no sería extraño que su partido la postulara al senado de la Republica, ya que méritos tiene de sobra, prueba de ello es haber conseguido aglutinar a sus correligionarias, demostrando con ello, que la Presidenta de la Junta y Coordinación Política del Congreso del Estado de Durango, al día de hoy es garantía de unión, certeza y certidumbre al interior de su partido. Cuando se escriba la historia de la participación femenina en MORENA, sin duda Sandra Amaya será una de las protagonistas.

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