En enero del presente año, el comunicador Armando Vargas, escribió sobre una columna denominada “2025: los riesgos y oportunidades en seguridad”, a seis meses de sus palabras publicadas por México Evalúa, existen riesgos que ya se han materializado, los cuales son los siguientes:
La guerra entre La Chapiza y La Mayiza ha provocado un reacomodo vertiginoso de las coaliciones criminales. El CJNG se ha coaligado con los hijos de Joaquín Guzmán, y por primera vez en la historia, registra presencia en todas las regiones del país. Por su parte, La Mayiza busca forjar vínculos con organizaciones regionales y locales. Mientras tanto, Sinaloa arde. En lo que va del año, según el último reporte Violencia y Pacificación, de México Evalúa, el estado tiene una tasa de 54 eventos de violencia homicida por cada 100 mil habitantes, únicamente detrás de Baja California (59). Esto implica un incremento de 67.2% frente a 2024, el más alto a nivel nacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum puso fin a la política de “abrazos y no balazos”. En comparación con los primeros 100 días de gobierno de AMLO, al inicio de la administración claudista los operativos incrementaron 597%, las armas decomisadas 5,811%, y los kilogramos de droga incautada 1,000%. Pero toda la acción se ha concentrado en Sinaloa, lo que ha ocasionado que el Gobierno descuide otras regiones. Así, entidades, como CDMX, Quintana Roo y Chiapas, que enfrentan conflictos criminales cada vez más complejos, prácticamente carecen de la atención del Estado.
Algunos de los problemas que también han sido citados, y en los que el autor Armando Vargas, menciona pueden materializarse son los siguientes:
La violencia política se vio con fuerza en la elección a presidencias municipales de Veracruz; de acuerdo con Data Cívica, con 32 eventos de violencia política, incluyendo el asesinato de tres aspirantes y la renuncia de 10 por amenazas directas de grupos armados. Sin embargo, a contracorriente de lo que indican las tendencias, la elección judicial no se caracterizó por la violencia física contra las candidaturas, lo que constituye un hecho positivo a todas luces. Sin embargo, esto no implica que la captura del poder judicial no haya ocurrido por otras vías menos visibles, como la imposición de personas candidatas, el financiamiento de campañas o la movilización del voto. Tampoco significa que no se presenten episodios de violencia una vez que las y los nuevos jueces y magistrados asuman sus funciones. Nada se ha hecho para contener el poder político del crimen organizado en este ámbito.
Aunque aún no contamos con datos contundentes que permitan afirmar que los golpes contra la producción y el tráfico de fentanilo hayan generado nuevos mercados ilícitos, las narrativas locales y los datos disponibles indican un aumento en prácticas como el cobro de piso, el derecho de paso y el tráfico de personas. La extorsión ha incrementado de forma alarmante en entidades como Tamaulipas (158.7%), Puebla (105%) o CDMX (173.6%) en el último cuatrimestre, frente a 2024. Es de hecho muy probable que estos fenómenos sean un efecto colateral del combate frontal al crimen organizado.
Los recortes presupuestales están reduciendo la eficacia de las políticas de seguridad y justicia. Podremos realizar un balance más detallado a fin de año, pero los datos preliminares no auguran una evaluación positiva. Si bien los homicidios dolosos se han reducido, las cifras de homicidio culposo, otros delitos contra la vida y las desapariciones muestran comportamientos anómalos. A nivel local, la violencia sigue en aumento en entidades como Colima, Sinaloa y Sonora. Hablar de eficacia es complejo en este contexto, y el abandono de lo local podría explicar en buena medida este problema.
Y aunque el análisis prospectivo que realiza el autor de México Evalúa, está basado en un cruce de estadísticas, experiencia y aspectos demográficos reales, existen bajo las sobras problemas de suficiencia presupuestal que impiden atacar al mismo tiempo tantos problemas y obtener resultados en tan solo 6 meses, mas, sí es que se toma en cuenta la ríspida relación que se tiene en los Estados Unidos.
