¡“Haigase visto”! En tan solo tres años del gobierno de Esteban Villegas Villareal, ha sufrido una metamorfosis como ningún otro gobernador del Estado. Hoy la sociedad no da crédito a lo que se ha visto en las redes sociales, en relación con su tercer informe de gobierno. En dicha propaganda, nos da margen a parafrasear el título de la novela de Milan Kundera: la historia de los poderes ridículos.
La publicidad de referencia dice “ha nacido un Gigante Esteban Villegas Villareal”. Esto es algo inédito en el contexto de una publicidad para anunciar un informe de gobierno. Más allá, del mensaje del gobernador no sabemos si un día de estos, como están las cosas, nos digan sus asesores de imagen que ha “renacido” el salvador. No nos sorprende que las y los aduladores, lisonjeras y lisonjeros del Bicentenario, le digan que es Calígula, Nerón o algún emperador romano, eso no nos preocupa, lo que si es que él se lo crea y eso es, lo más grave y peligroso.
En la biblia se puede leer, la historia de David y Goliat. Narra este pasaje bíblico, que David derrota al gigante Goliat y por ello, los israelitas le ganan a los filisteos. ¿Si Esteban es el Goliat del Bicentenario, habrá un David en la sociedad duranguense que derrote al Gigante de San Juan del Río? Ese David pueden ser todas aquellas y aquellos que están siendo testigos de las mentiras, demagogia y la retórica de todos los días, en los medios de comunicación.
“Haiga sido como haiga sido”, Esteban Villegas Villareal fue electo para gobernar para todas y todos incluyendo, a quienes no votaron por él. Asusta y preocupa a la sociedad, que nos gobierne en ocasiones un “patrón”, que confunde al Estado como si fuera una hacienda de la época del porfiriato o como la novela de Juan Rulfo: Pedro Páramo, que se sentía dueño de Comala. No se eligió a Esteban Villegas para que piense que es un gigante, como lo quieren hacer creer los lisonjeros de la corte del Bicentenario.
¿No habrá quién le diga al gobernador que gobierne con los pies en la tierra? Es una verdadera lástima que tengamos la figura jurídica de la revocación de mandato o la del referéndum, que solo son letra muerta en nuestra constitución. Si el gobernador se cree Gigante, entonces, más le vale a la sociedad creerse el David que derrotó a Goliat.
