
El pasado 1 de septiembre, por la noche, rindieron protesta los nuevos Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quienes mediante el voto popular obtuvieron un espacio en el máximo órgano de justicia en nuestro país; pero más allá de la “fiesta” que se generó en torno a ellas y ellos, creo que lo más importante será demostrar la independencia del Poder Judicial, pues en la narrativa del presidente, Hugo Aguilar, y hasta de la propia Presidenta, Claudia Sheinbaum, solo se habla de eliminar la corrupción, los privilegios y el nepotismo de quienes imparten la justicia, pero nada se ha dicho de reformas de raíz al sistema judicial, donde se incluya a las fiscalías y ministerios públicos, porque desde ahí comienza este círculo vicioso que tiene sumergido a México en una clara escasez de legalidad, máxime hoy, que este poder estará partidizado.
Pasado.
Los mexicanos debemos ser conscientes que tanto la reforma al Poder Judicial, como la elección del pasado 1 de junio, han quedado en el pasado, ésta es nuestra realidad en cuanto a la impartición de justicia y a ella nos debemos apegar. Ubicándonos en el presente y en la perspectiva del trabajo que habrán de realizar, debemos ser muy exigentes en que la ley se cumpla, y que ésta no se interprete a “contentillo” del partido en el poder, algo que sí podría ser probable y para ello un solo ejemplo, el caso de Hugo Aguilar, ya que previo a que asumiera si encargo en la Corte personalmente nunca vi una imagen donde se le viera dispuesto a generarle certeza a todas las fuerzas políticas, siempre se le vio solo en encuentros con legisladores morenistas, lo que ha dejado dudas de esa supuesta “independencia” que habrán de ejercer.
Pendientes.
El primer reto de esta “nueva” Corte de Justicia será la de sacar todos los pendientes que se quedaron en el “tintero” de la justicia, y de ahí partir para saber de qué lado de la historia estarán, del de los mexicanos que clamamos justicia, o el de un Poder Judicial que solo recibirá órdenes de Palacio Nacional, porque el hecho de haber sido “electos” por el pueblo, no garantiza que su actuar sea en estricto apego a nuestras leyes. Ahora, en el caso de la Ministra, Lenia Batres Guadarrama, será interesante ver cómo se desenvuelve al interior de la SCJN teniendo más “aliados” que hace apenas algunos días con los anteriores togados, y veremos si con ello acelera un poco todos los pendientes que se le fueron acumulando, por la razón que sea, pero es quien más proyectos tiene en la “bandeja” de pendientes; quizá está a la espera de obtener votaciones a modo.
Justicia.
La justicia en México tiene rostro de “democracia”, pero solo en el exterior, porque en el interior sigue “herida”, porque por décadas se ha caído en el juego de intereses políticos y económicos, pero menos en favor de la sociedad. El “cuerpo” de la justicia tiene un mal que nueve Ministros no habrán de “curar”, porque algunos de ellos ni siquiera son de carrera judicial, pues de nada servirá un “antibiótico” disfrazado de democracia, cuando el tratamiento debe ser una cirugía mayor. Y debemos dejar en claro que el problema o el mal que aqueja a la justicia no se dio desde hace siete años, cuando llegó la Cuarta Transformación a nuestro país, se ha deteriorado con el paso de los años, tanto en gobiernos priistas como panistas, el problema es que se trataba de resolverlo, no se enterrarlo aún más.
Comparación.
En las manos de los nuevos ministros de la Corte, estará el hecho de revertir los señalamientos de quienes piensan o nos comparan con Venezuela, donde el legislativo y el judicial, dependen solo del titular del ejecutivo. Por lo que la responsabilidad es elevada, y si en verdad su trabajo será bajo la premisa de la “independencia”, seré el primero en reconocerlo y aplaudirlo, pero es importante dejar en claro que no hay excusas ya para los ministros, ya les toca demostrar, en los hechos, lo que han estado declarando. Así de sencillo.