
Ante el inicio de la construcción de la presa El Tunal II, luego de meses de tensión por el fallo que emitió la Comisión Nacional del Agua, para determinar qué empresa se encargaría de la obra, el gobernador del estado hizo un enérgico y a la vez muy atinado comentario, pidió que esta importante obra no debe politizarse, pues ésta se hace gracias al trabajo coordinado entre la Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, y el propio mandatario estatal; y con ello deja en claro que no habrá cabida para quienes pretendan llevar “agua a su molino”, porque cabe recordar que ha sido fundamental la gestión que se realizó para que dicho proyecto fuera incluido en el plan nacional hídrico que presentó la “inquilina” de Palacio Nacional hace algunos meses, incluso desde los primeros días en que arribó a la máxima magistratura del país.
Coordinación.
Al factor clave para lograr la construcción de esta presa, es sin duda la coordinación entre el gobernador y la Presidenta, porque si bien la inversión de más de cuatro mil 500 millones de pesos proviene de la Federación, seguramente el proyecto no hubiera estado contemplado sin la vocación de gestor del Ejecutivo Estatal, y hubo quienes, en cuando se dio el anuncio, comenzaron a tratar de “pintar” su raya respecto a quién habría de realizarla, a lo que Villegas Villarreal les respondió asegurando que ni siquiera sabían dónde se habría de construir. Me parece que no es momento de querer distinguir un gobierno de otro, pues cualquiera que éste sea debe trabajar bajo la premisa de darle respuesta a las demandas sociales, y el problema del agua que podríamos padecer en un futuro inmediato, no distinguirá posiciones políticas o ideológicas, se trata de resolver y punto.
Beneficio.
La presa El Tunal II será un enorme beneficio para todos los duranguenses, para las presentes y futuras generaciones, con el aprovechamiento al máximo del líquido vital para el consumo humano, porque cabe recordar que es un recurso finito, y si los gobiernos, de cualquier ente, no dedican parte de su presupuesto y su esfuerzo en diseñar políticas públicas en este sentido, más adelante estaremos padeciéndolo. Y para lograrlo se deberán eliminar las “barreras” políticas que en muchos temas estamos “paralizados” en el país, porque no existen estos acuerdos, porque para la realización de una obra como esta presa, además del recurso, se requiere que el gobierno del Estado de Durango, y del municipio de la capital, puedan facilitar lo necesario para que el proyecto concluya en tiempo y forma, sin importar qué siglas representaron en las boletas electorales, o a qué ideología se pertenece.
Empresa.
Esta misma coordinación aplica con la empresa que se habrá de encargar de la materialización de la obra, que es Ingenieros Civiles Asociados (ICA), pues las administraciones estatal y municipal deberán “velar” porque ésta considere a las empresas locales para que puedan participar en el proyecto, en todos los ramos, de la construcción, de servicios, entre otros; es decir, es responsabilidad de quienes nos gobiernas entablar esa armonía en el tiempo que dure la construcción de esta presa. Las consecuencias de ello es que habrá un detonante económico importante para la capital y para sus familias, habrá oportunidades laborales que se reflejará en el bolsillo de muchas personas; esa es la gran apuesta, que exista el beneficio colectivo durante y después de la conclusión de esta magna obra.
Constructores.
De acuerdo a lo que ha manifestado el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), existe buena relación de trabajo con ICA, lo que podría generar una buena expectativa para que sean incluidos en el proyecto; lo que deberá venir a continuación es que las empresas locales tengan la responsabilidad de cumplir lo que se les pida, que tengan a su personal capacitado y que se garantice la apertura para todos, y no sean solo unos cuantos “consentidos” los que lleguen a obtener una “rebanadita” del pastel.