
El dos de octubre de 1991, un avión Douglas DC-6, repleto de cocaína y dólares, fue obligado a descender en un camino vecinal y entre labores del poblado El Ojito, en los límites de Durango y Chihuahua. Hoy, ese avión, como lo conocen o mejor dicho lo conocían los oriundos del lugar, lo disfrutan como aula recreativa, los niños y la población en general de la ciudad de Parral, luego que fue trasladado, restaurado y colocado en la llamada Ciudad del Niño. Mas de cuatro toneladas de droga fueron encontradas dentro del vetusto aparato que fue detenido en el lugar por la entonces Policía Judicial Federal. El avión, que recorrió medio mundo en sus mejores años, venía desde Colombia y al parecer su destino final era precisamente Parral. Por aquellos días, el tráfico de drogas por México era controlado desde Colombia por los cárteles de Cali y Medellín, que habían desatado una cruel guerra en suelo centroamericano. Había violado el espacio aéreo mexicano sin ser detectado. Se trataba de un avión tetramotor DC-6, construido por la Douglas Aircraft Company en los Estados Unidos, en 1953. El avión quedó a pie de carretera en medio de la parcela de un señor de apellido Villalobos, y servía como escenario para fotografías que curiosos se tomaban al pasar al descubrir tremendo aparato en medio de la nada. La caída del avión fue un hecho relacionado con esta actividad que centró la atención de la prensa nacional e internacional hacia el sur de Chihuahua y norte de Durango. Con un aterrizaje forzoso debido a una falla mecánica, los pilotos del avión tuvieron que descender. Tras el proceso de aseguramiento y una minuciosa revisión por parte de las autoridades federales, la aeronave quedó abandonada por quince años en territorio duranguense. Años después, el entonces alcalde de Parral, Miguel Jurado Contreras, solicitó al Gobierno federal la custodia del aparato para colocarlo como atracción en un espacio de La Ciudad del Niño, un parque infantil. No obstante, fue hasta el 2005 cuando esta nave abandonada logró ser adquirida por las autoridades. El avión recorrió más de 60 kilómetros, desde Ojito, Durango, a Parral, Chihuahua, se implementó un trabajo minucioso que incluyó a decenas de personas. Hoy, este avión se ha convertido en un atractivo visual para los pequeños que visitan “La Ciudad del Niño” de la ciudad de Parral. Para su traslado, el avión se seccionó en tres partes que fueron colocadas en plataformas arrastradas por camiones de carga y llevadas hasta el parque infantil. Luego, con el apoyo de la Policía Federal, se acondicionó y quedó habilitado para ser un aula de clases de cultura vial. Paralelamente, un grupo local de entusiastas de la aeronáutica, consiguió piezas, y con la aportación del otrora cine Alcázar, se colocaron butacas quedando listo para dar clases. Distintos tipos de señalamientos viales cuelgan de las paredes del fuselaje y se colocaron bocinas en la parte superior, mientras que las butacas de cine se instalaron para simular las filas de un avión de pasajeros. El avión DC-6 que hizo un aterrizaje forzoso en Ojito cerca de La Estancia, municipio de Ocampo Durango, aquel octubre del año 1991, ahora está en Parral, Chihuahua en la ciudad del niño. Esta increíble historia convertida actualmente en un espacio educativo y de entretenimiento, ha capturado la atención de niños, jóvenes y adultos en Parral, convirtiéndose en parte de la memoria colectiva de la región, y eso que la historia comenzó en Durango.