La Cuarta Transformación sigue escribiendo su propia historia, pero lo hace sobre un terreno cada vez más accidentado. Morena, el partido que alguna vez fue sinónimo de enfrentar a la egemonia poderosa naciona, hoy enfrenta su momento más complejo, pues las divisiones internas son más intensas que con sus adversarios la unidad en la izquierda encuentra fracturada en tres partes que compiten, se observan y se desgastan entre sí. Están por tres carriles distintos: el de la Presidenta,el partido y el grupo Tabasco
En el carril de la responsabilidad recae la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, quien libra una batalla silenciosa pero constante. Gobernar en medio de los fuegos cruzados internos no es sencillo. Su esfuerzo por mantener la conducción política del país es titánico, aunque se ve opacado por las tensiones entre quienes, desde dentro, aún no asimilan que el liderazgo ya cambió de rostro.
Por el carril central avanza —o intenta avanzar— la dirigencia nacional encabezada por María Luisa Alcalde. Pese a su juventud, su discurso conciliador y su capacidad técnica, la realidad la ha rebasado. Morena vive fuegos internos en los estados, liderazgos locales que no se alinean y aspiraciones adelantadas rumbo al 2027. Las próximas elecciones intermedias, con quince gubernaturas en juego y la renovación de la Cámara de Diputados, pondrán a prueba una estructura partidista que se muestra más frágil que firme.
Y en el tercer carril, el llamado grupo Tabasco, el que alguna vez dictaba las líneas del poder, se debate entre la supervivencia y la nostalgia. Nombres como Adán Augusto López y Andy López Beltrán cargan con un desgaste programado: fueron piezas clave de la era anterior, pero hoy se mueven en un escenario donde su influencia ya no es determinante, aunque todavía genera ruido.
Así, Morena circula por tres carriles que parecen ir en direcciones distintas, con un conductor al frente que intenta mantener el control del vehículo. La 4T no ha perdido rumbo, pero el camino ya no es de terracería revolucionaria ni de autopista triunfal. Es una vía llena de baches internos, donde el mayor riesgo no está afuera, sino dentro del propio motor del movimiento.
En nuestra entidad morena con sus peculiaridades no hay divisiones por estos motivos .
Aunque parezca anticipado el fondo del conflicto es la temprana aspiración a la presidencia de la república del 2030. Y lo que es prácticamente imposible es que la presidenta pierda el juego de las vencidas
