La primera vez que Armando Cabada Alvídrez incursionó en política, lo hizo sin tener el fierro de herrar de un partido político y sin contar con un padrino, de esos que después aparecen cobrando los favores. El juarense se atrevió a desafiar a la clase política de Paso del Norte, que durante décadas enteras había gobernado el municipio fronterizo del estado de Chihuahua. Al igual que su señor padre, el inolvidable Don Arnoldo Cabada de la O, Armando había nacido para servir, una virtud y una gracia que pocos seres humanos poseen. En contra de todos los pronósticos, Armando Cabada arrasó en las elecciones, convirtiéndose en un Presidente Municipal muy sensible a las necesidades de la gente, tan es así que se reeligió para el periodo inmediato, y los habitantes de Ciudad Juárez fueron gobernados durante cinco años por un alcalde, trabajador, honesto y honorable, de esos que están en peligro de extinción. Su destacada labor al frente de la frontera mas importante del país, lo convirtieron en un referente nacional, por lo que, al término de su segundo mandato, recibió la invitación del Movimiento de Regeneración Nacional para ser postulado como diputado federal, y es que la vocación de servir de Armando no podía ser desaprovechada y debía continuar. En 2027, México vivirá una jornada electoral trascendental. En ese año, 17 estados elegirán nuevos gobernadores, en un proceso que se anticipa como un evento clave para el futuro político del país. Estos comicios reflejan la diversidad de contextos y desafíos que enfrentan las distintas regiones de México, y podrían cambiar el balance de poder entre los partidos a nivel nacional. Al igual que en Yucatán, donde jamás se pensó que podría suceder, Chihuahua es uno de los estados que requieren aires de cambio. Para ello, el candidato de la cuarta transformación debe ser una persona sin tacha, que los ciudadanos lo vean con respeto, sin mala fama pública, de esos que da gusto saludar en la calle. El escándalo por el falso crematorio en Ciudad Juárez, desató una ola de indignación nacional que ya desde ahora incineró el futuro político del alcalde Cruz Pérez Cuellar. El hallazgo de más de 380 cuerpos embalsamados en un falso crematorio de Ciudad Juárez no sólo estremeció a una ciudad, también le asestó un golpe fulminante a las aspiraciones políticas del alcalde Cruz Pérez Cuéllar, quien soñaba con la gubernatura de Chihuahua en 2027. La revelación del “crematorio del horror” que operaba a plena vista, sin permisos ni supervisión, y que estafó a cientos de familias con urnas vacías y despedidas ficticias, desnudó la ceguera administrativa del gobierno municipal. Los juarenses y los chihuahuenses en general dicen que, si Cruz Pérez no puede con los muertos, menos podrá con los vivos. ¿Cómo puede pasar inadvertido un sitio que operaba desde hace cuatro años y almacenaba cientos de cadáveres sin que nadie en la presidencia municipal se enterara? En menos de un año, la senadora Andrea Chávez, de tan sólo 28 años, ha acumulado denuncias por 15 delitos; el escándalo más reciente es la promoción de su persona con vistas a la candidatura a gobernadora de Chihuahua utilizando unidades médicas móviles, mismas que cuestan alrededor de 10 millones de pesos al mes y que tapizadas con su imagen, sirvieron para su burda promoción política. Agregado a ello, acusaciones de amoríos y relaciones sentimentales turbias con personajes de muy dudosa reputación que están atrás de sus excesivos gastos. No se puede gobernar el estado grande a la edad de 30, y menos con tan pésimos antecedentes, ni Pancho Villa lo hizo, menos la imberbe senadora Chávez Treviño, que apenas comienza y ya huele a corrupción. Debido a su trabajo sobrio y sobe todo de buenos resultados, Armando Cabada fue postulado nuevamente para repetir como diputado federal. Sin grandes reflectores y trabajando sin descanso, con puras buenas obras, de esas que nunca mueren, ha construido un importante e interesante capital político y humano. Chihuahua se cuece aparte y merece un gobernante a la altura de su historia y grandeza. Armando Cabada Alvídrez, hijo de Don Arnoldo y de Doña Martha, al igual que sus padres nació para servir y para triunfar y a los chihuahuenses les gusta seguir a los ganadores.
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