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UNO DE LOS PRINCIPALES ACIERTOS POLITICOS DE LA PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM, ES QUE HA LOGRADO LLENAR LOS ZAPATOS DE SU ANTECESOR
¿Por qué tanta urgencia en la reforma electoral?

UNO DE LOS PRINCIPALES ACIERTOS POLITICOS DE LA PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM, ES QUE HA LOGRADO LLENAR LOS ZAPATOS DE SU ANTECESOR

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Gilberto Jiménez Carrillo
14/01/2026

Unos zapatos muy difíciles de llenar decían y predecían algunos, lo cierto es que la Doctora Claudia Sheinbaum ha sabido llenar los zapatos que le dejó su antecesor. No me cabe la menor duda, sustituir a un gran líder es, probablemente, una de las tareas más ingratas y delicadas a las que puede enfrentarse cualquier ser humano en la vida pública o privada. Incluso, si ese sucesor fue mentorado del que ya no está y fue elegido por el que ya no está, la tarea es sumamente delicada y siempre queda la sensación de que el que se fue era un titán y que quien llega no podrá llenar sus zapatos. La frase llenar los zapatos de su antecesor se refiere a la idea de seguir el legado de una persona exitosa y continuar sus pasos en un nuevo contexto. Miss María Luisa Acosta Machado fue directora de una de las primarias más prestigiadas de la ciudad de México. Durante su gestión, en esas aulas estudiaron hijos de gente tan importante como presidentes, secretarios de Estado, dueños de grandes empresas, y por su despacho pasaron alumnos que se convertirían en personas relevantes. Con trato ecuánime, siempre supo decir y hacer lo adecuado. Padres de familia, directivos, maestros y colegas apreciaron siempre el buen quehacer y la forma de conducir los asuntos a buen puerto. Trabajó hasta el último aliento. Miss Lourdes, su sucesora, entendió que el legado que le dejaban era un activo con el que debía jugar a su favor. Honró la obra que recibía, y a partir de ella empezó a construir una nueva etapa para esta institución educativa. Cimentó modernidad y con respeto se ganó la confianza de su equipo, de los alumnos y de la comunidad escolar. Suceder a un líder extraordinario es una de las tareas más difíciles e ingratas que cualquier político debe enfrentar. Sin importar las razones que obligaron a partir al antecesor, el que llega tiene un reto adicional que debe sortear: la comparación. No importa si el cambio de estafeta viene porque el anterior así lo decidió por convenir a sus intereses, porque partió a conquistar otros retos, por una salida obligada o por la razón que sea, el que llega tiene que llenar el hueco y a veces se siente que los zapatos le quedan grandes. El que consigue ocupar el puesto de alguien que se desempeñó con excelencia puede llegar a sentir que “se sacó la rifa del tigre” y que, con independencia de sus capacidades, méritos y experiencia, siempre va a quedar corto frente a las expectativas. Eso pasa cuando un hijo toma las riendas del negocio del padre o cuando un joven reemplaza a un viejo, o cuando el nuevo tuvo un precedente muy querido. El desafío de saber llenar los zapatos de un político antecesor no es fácil, ya que implica una mezcla de continuidad y ruptura. El nuevo líder debe encontrar su propio camino y no quedarse atrapado en el pasado. Esto requiere una combinación de seguir los valores fundamentales del antecesor y adaptarse a los nuevos tiempos y expectativas. El afecto de la gente no se transmite por decreto, ceremonia o contrato. Los aplausos que recibió el líder anterior no se convierten mágicamente en aprobación para su sucesor, incluso si se cuenta con el apoyo del antecesor. El sucesor ha de saber que debe construir su propio camino hacia el respeto y el afecto, sabiendo que, durante un buen tiempo, vivirá bajo comparaciones inevitables. No hay forma de evadirse de ello. Además, pretender lo contrario, o sea esperar ser recibido como un salvador automático por el sólo hecho de ocupar el cargo, es uno de los primeros errores que conducen a la frustración y a la desaprobación por más largo plazo. Por eso, lo segundo es aceptar la comparación y no combatirla. Claro, hay que tener estómago y cara para aguantar las críticas, que muchas veces son injustas. En lugar de enojarse por las inevitables referencias al “cómo lo hacía el anterior”, el nuevo líder debe asumirlas como parte natural del proceso de duelo colectivo que vive la organización, el equipo o la sociedad. Mi mama siempre decía que se puede decir mucho sobre una persona por sus zapatos. A dónde van o a dónde estuvieron. Nunca conoces realmente a una persona hasta que no has llevado sus zapatos y has caminado con ellos. Roger Vivier expresaba que llevar sueños en los pies es empezar a hacer los sueños realidad y la Cenicienta, decía que un par de zapatos puede cambiar tu vida. Unos zapatos muy difíciles de llenar decían y predecían algunos, lo cierto es que la Doctora Claudia Sheinbaum ha sabido llenar los zapatos que le dejó su antecesor.

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