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De Cal y de Arena

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Alvaro Sanjuán
DE CAL Y DE ARENA
26/01/2026

Recuerda usted, aquel comercial de una marca automotriz que decía: ¿Y la Cheyenne apá? Vamos a parafrasear aquel famoso comercial; ¿Y los impuestos perrones Toño? Hoy el impuesto al predial de consecuencias impredecibles, no es el único impuesto, porque en realidad, es una cascada que se reflejará en otros rubros, por mencionar algunos: las infracciones de tránsito, el agua, el traslado de dominio, entre otros.

Pero detrás de esta cascada de impuestos el fondo es político, vea usted: quienes le entienden al oficio de la política, aseguran que para llegar al poder, se necesita una escalera grande y una chiquita. Traducido al lenguaje popular; para ganar una elección se requiere dinero, dinero y más dinero. Ya lo dijo en su momento el profesor Carlos Hank González: “Político pobre, es un pobre político”.

Y pensando en el 2028, el presidente municipal Toño Ochoa, quiere desde ahora hacerse de un “guardadito” y una de las formas más sencillas, es aumentar los impuestos. ¿Cuál es el objetivo? Él ha declarado a los medios, que en el tema del impuesto al predial, “no hay ni habrá” marcha atrás, su argumento consiste, en que le prometió a la sociedad perrona de Durango, obra pública. Hasta ahí, la promesa de Toño estaría bien, pero como dijo Bora Milutinović: “Mi perdona, pero no estar de acuerdo” o como diría el clásico, tenemos otros datos.

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Como dicen en el rancho, el presidente municipal quiere hacer caravana con sombrero ajeno… es decir, hacer obra pública con nuestros impuestos. Esto con el fin sin duda, de decirnos en el 2028, “miren lo que hice de obra pública como presidente municipal, ¿se imaginan lo que haría como gobernador?”. Eso es entre otras cosas, lo que se esconde detrás de los impuestos, no sólo quiere que en el 2028 votemos por él, desea además, que la sociedad vía impuestos ponga los recursos para su campaña rumbo al bicentenario.

En el siglo XXI a la clase política local, hay cosas que les deberían quedar muy claras. No somos lo que ellos piensan, seremos nobles pero no tontos, no formamos una sociedad masoquista para que con nuestros impuestos quienes tengan el poder político, nos gobiernen como dice la canción: ¡con puras mentiras!. Lo que la sociedad quiere decir, no les vamos a pagar impuestos para que nos peguen a la hora de gobernar. Pero la política también tiene la otra cara de la moneda: así no se gobierna a la sociedad de Durango, porque tarde o temprano les van a cobrar la factura el día de las elecciones, porque como ya lo dijo Tomás Mendez Sosa: “Torres muy altas se caen del cielo, pero del suelo no han de pasar”.

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Analista Político, Abogado y Artista Musical
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