
Durango es uno de los estados mexicanos con mayor tradición migratoria hacia Estados Unidos. Se estima que alrededor de 1.5 millones de duranguenses viven en Estados Unidos, creando una comunidad muy extensa fuera del estado. Cada año entre 14 000 y 15 000 personas migran desde Durango hacia ese país en busca de trabajo o mejores condiciones de vida.
Esta migración ha generado un fenómeno social conocido como “transnacionalidad familiar”: familias repartidas entre dos países, viajes constantes, comunicación frecuente y una economía parcialmente dependiente del exterior. De hecho, el peso económico de esta relación es enorme: Las remesas provenientes principalmente de Estados Unidos representan más del 10 % del PIB del estado de Durango. En algunos años han superado los 1 300 millones de dólares anuales enviados a familias duranguenses. En términos culturales y económicos, podría afirmarse que Durango vive en una especie de doble realidad: una parte en México y otra en Estados Unidos.
Aunque Durango no es un estado fronterizo, su posición en el norte del país facilita la conexión con Estados Unidos: Está relativamente cerca de estados fronterizos como Texas, Chihuahua o Nuevo México; muchos migrantes viajan periódicamente entre ambos países; durante temporadas festivas, miles de “paisanos” regresan al Estado para visitar a sus familias.
Además, la migración ha creado redes sociales transfronterizas:
un duranguense que emigra suele hacerlo porque ya tiene familiares o conocidos establecidos en Estados Unidos. Esto genera un flujo constante de dinero (remesas); personas (viajes familiares) e ideas y costumbres. En teoría, este contexto debería fomentar el aprendizaje del inglés. Sin embargo, la realidad social muestra lo contrario.
La paradoja: mucha migración, poco inglés. A pesar de la interacción constante con Estados Unidos, el nivel de inglés entre los duranguenses es relativamente bajo. Este fenómeno se explica por varios factores estructurales como la migración laboral en sectores donde el inglés no es indispensable. Incluso después de años viviendo en Estados Unidos, algunas personas adquieren sólo un inglés funcional muy básico.
Por otra parte, el sistema educativo en Durango refleja que, en muchas escuelas públicas el inglés se imparte pocas horas por semana; hay falta de docentes especializados; y el aprendizaje se centra en gramática, no en conversación. El resultado es que muchos estudiantes egresan con niveles básicos del idioma, insuficientes para comunicarse con fluidez.
La falta de dominio del idioma genera múltiples efectos tanto en México como en Estados Unidos. Las dificultades para migrantes en Estados Unidos son dificultad para comunicarse con autoridades o empleadores; dependencia de intermediarios o traductores y limitaciones para acceder a servicios públicos. Esto puede aumentar la vulnerabilidad laboral o legal. En muchos casos, el desconocimiento del idioma reduce la capacidad de defender derechos laborales o negociar mejores salarios.
La relación entre Durango y Estados Unidos es intensa en términos migratorios, familiares y económicos. Sin embargo, esa cercanía no se traduce automáticamente en dominio del inglés. La migración laboral en sectores de baja exigencia lingüística, la presencia de comunidades hispanohablantes en Estados Unidos y las debilidades del sistema educativo han generado una paradoja social: un estado con millones de migrantes en el país angloparlante más poderoso del mundo, pero con un nivel de inglés relativamente bajo entre su población.
El contraste entre estados con alta migración, pero bajo nivel de inglés (como Durango) y estados con menor migración, pero mayor dominio del idioma (como Nuevo León o Querétaro) es un fenómeno sociológico muy interesante. La explicación no está tanto en la cercanía con Estados Unidos, sino en el tipo de relación económica y educativa que cada región tiene con el mundo global.
En estados industrializados como Nuevo León o Querétaro, la relación con el exterior es diferente. Se basa en inversión extranjera, empresas multinacionales, comercio internacional e industria tecnológica y manufactura avanzada.
En estos contextos, el inglés es una herramienta de trabajo obligatoria. Por ejemplo, en la ciudad de Monterrey muchas empresas trabajan directamente con corporaciones de Estados Unidos, Europa y Asia. Los ingenieros, administradores y técnicos deben comunicarse en inglés diariamente. Los estados más industrializados han desarrollado sistemas educativos orientados a la competitividad internacional.
Estados como Nuevo León o Querétaro tienen integración económica internacional. Significa que las empresas locales trabajan con el mundo, el capital extranjero se instala en la región y el empleo depende de la globalización. Por su parte, Estados como Durango tienen más bien dependencia migratoria. La economía recibe dinero del exterior (remesas), pero la producción local no está tan conectada con empresas globales.Por eso el inglés no se vuelve una necesidad colectiva.
Esto genera una paradoja sociológica muy interesante, y es que se cuenta con regiones con muchos migrantes en Estados Unidos, pero bajo dominio del inglés; mientras que regiones con menos migracióntienen mucho mayor dominio del idioma. En otras palabras: la migración no siempre genera bilingüismo;
la globalización económica sí.
Autora: Mtra. Jacquelinne Varona