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La degeneración de la Cuarta Transformación

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Alberto De la Rosa Olvera
11/05/2026

En la política mexicana, nada es casualidad y el timing lo es todo. Mientras el país observa con estupor cómo las instituciones de seguridad parecen desmoronarse ante la sombra del crimen organizado en el noroeste, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha decidido lanzar un “balón de oxígeno” mediático: la polémica modificación del calendario escolar 2025-2026.
El anuncio de Mario Delgado, titular de la SEP, sobre adelantar el fin del ciclo escolar al 5 de junio —bajo la doble excusa de las “olas de calor” y la fiebre del Mundial de Futbol 2026— ha cumplido su función primordial: encender el debate en las mesas de las familias mexicanas. Mientras los padres de familia en 60 ciudades preparan amparos contra lo que consideran un atentado al aprendizaje, y la propia presidenta Claudia Sheinbaum matiza el anuncio llamándolo una “propuesta”, el foco público se aleja de los temas que realmente queman.
Resulta sospechosamente conveniente que el caos educativo domine los titulares justo cuando el gobierno enfrenta uno de sus momentos más críticos. La presión de Estados Unidos, con cargos penales y señalamientos directos contra el gobernador Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa ha puesto a la administración de la “Continuidad” contra las cuerdas.
Con una pérdida de 22,000 empleos y una inversión extranjera en mínimos históricos (1.6 mdd a finales de 2025), Sinaloa es hoy el espejo de un estado abandonado.
Un promedio de 5.3 homicidios diarios desde septiembre de 2024 revela que la estrategia de seguridad no solo falló, sino que podría estar comprometida desde dentro.
La narrativa oficial intenta vender el adelanto de vacaciones como una medida de “bienestar” y celebración nacional por la justa mundialista. Sin embargo, detrás del confeti se esconde una realidad cruda: se prefiere sacrificar días de clase para evitar que la opinión pública se detenga a analizar el costo de la supuesta connivencia en Sinaloa.
“Cuando el gobierno no puede garantizar seguridad en las calles, regala vacaciones en las aulas.”

El uso de temas educativos y deportivos como distractores no es una técnica nueva, pero su aplicación en este contexto resulta particularmente cínica. Mientras la SEP y los estados se enredan en disputas sobre si las clases terminan en junio o julio, el “acabóse” de la estrategia de seguridad sigue cobrando facturas en vidas y estabilidad institucional.
México se encamina a un verano de futbol y estadios llenos, pero la pregunta queda en el aire: ¿podrán las vacaciones anticipadas borrar el rastro de una crisis de gobernabilidad que ya cruzó la frontera? Al final del día, el calendario podrá cambiar, pero los nexos que se denuncian en Sinaloa no se borran con un plumazo escolar.
Todo lo que sucede en la política mexicana es producto de las alianzas perversas que tejió AMLO en su ambición de llegar al poder; no sólo pactó con grupos criminales sino con grupos antagónicos al movimiento progresista como priistas y yunques que al día de hoy son quienes ocupan puestos importantes de poder.

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Profesor universitario, doctorado en derecho en la línea de investigación de la comunicación política. Actualmente es director de Radio Universidad 100.5 FM
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