
“Soy homosexual, ¿y qué?” Con una playera estampada con ese lema y toda su labia roja de filiación trotskista, Juan Jacobo Hernández azuzaba a las juventudes adscritas al Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR) a reclamar sus derechos y a detener la violencia de la que eran objeto. Si esa declaración, abierta y desafiante, aún hoy les causa escozor a los defensores de las buenas costumbres, ¿qué tan subversiva sería ante una multitud en los años 70, en un país tan misógino, machista y conservador como México? Junio ha sido resignificado como «mes del orgullo gay», y ha sido un mes en el que las personas que integran la comunidad LGBTQ+ han luchado y conseguido que se les reconozca con dignidad, el «siento», el «soy», el «deseo» y el «amor». En México, como en otros países, se organizaron grupos desde el siglo XIX para hablar de los deseos homosexuales, pero en la calle, la sociedad imponía el silencio. Juan Jacobo Hernández Chávez es una de las presencias públicas más reconocidas del activismo LGBTQ+ en México. En 1978, con el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, da la cara en público, en el primer contingente abiertamente homosexual durante una manifestación política. Al año siguiente, junto a otros dos grupos, encabezó la Primera Marcha del Orgullo Homosexual, en México. Después de ser cofundador del FHAR, Juan Jacobo creó el Colectivo Sol A.C. en 1981, una organización no gubernamental que busca asegurar el respeto a los derechos humanos y la vida digna de las poblaciones de diversidad sexual y de aquellas en situaciones de vulnerabilidad y riesgo. Desde entonces, ha estado activo a nivel nacional luchando por el orgullo, la dignidad y la resistencia, siendo considerado como uno de los pioneros del movimiento LGBTTTI+ en México. Juan Jacobo nació un 20 de enero de 1942. Sus 76 años no se notan ni en la elasticidad de su figura ni en su lengua afilada que no le teme a las “malas palabras”. Cuando hace falta decir “coger”, “culo” o “tetas”, lo hace sin maquillar su discurso con eufemismos. Cuando comienza a rememorar uno se da cuenta que está ante alguien que nació en la primera mitad del siglo pasado: las anécdotas brotan a raudales y los datos, como un archivo vivo, se suceden uno tras otro sin ninguna mezquindad. En México, como en otros países, incluso desde el siglo XIX, se organizaron grupos al abrigo de paredes protectoras para hablar de los deseos homosexuales, los conflictos emocionales y también para debatir sobre “qué es y cómo debe ser” la persona que se asume homosexual… Pero en la calle, frente a la sociedad, silencio. Juan Jacobo Hernández Chávez es (sigue siendo) una presencia pública, política, una voz y una mente reflexiva que habló cansado de los silencios y ocultamientos. Hombre crítico e infatigable se hizo visible y audible en un México atemorizado por el rechazo, pese a que la homosexualidad no estaba tipificada como delito; en 1978 con el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (nombre tomado de una agrupación francesa de finales de los 60) dio la cara en público, en el primer contingente abiertamente homosexual durante una manifestación política. Hombre crítico e infatigable, Juan Jacobo se ha mantenido en pie de lucha, comprometido con la causa del VIH/SIDA y con la visión crítica en torno a la causa de las sexualidades heterodoxas, incluso siendo crítico al interior del plural colectivo de colectivos LGBTTTI+. Más allá de ser s-olo un mes, la lucha por el reconocimiento y la igualdad de derechos de la comunidad LGBTQ+ sigue, y la presencia y lucha de personas como Juan Jacobo son fundamentales para inspirar y continuar esta lucha que encabeza un auténtico y respetable ser humano.
Email: [email protected]