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LA ESTUPIDEZ ESTRATÉGICA

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Todos hemos tropezado alguna vez con la estupidez y hemos adoptado comportamientos que, a posteriori, no parecen nada sensatos. A veces es incluso un exceso de razón lo que nos vuelve estúpidos, cuando por ejemplo nos obstinamos en defender nuestras ideas incluso si fracasan, confundiendo determinación con terquedad y tenacidad con cerrazón. Y así, cegados por éxitos efímeros, en vez de corregir estas actitudes, las repetimos con total convencimiento y acabamos convirtiendo manifestaciones ocasionales de imbecilidad en un rasgo permanente del carácter. La estupidez no existe en la naturaleza, no es un defecto biológico, es un producto enteramente humano, pero representa el mayor peligro para la humanidad, un virus astuto al que nadie es inmune. ¿Cuál es el origen de esta actitud? ¿Qué consecuencias tiene en la vida diaria? Giorgio Nardone, uno de los psicólogos y psicoterapeutas más respetados de Italia, nos conduce al descubrimiento de los mecanismos de la estupidez y nos sugiere antídotos eficaces para protegernos de sus trampas y convivir con ella de la manera más funcional posible a través de su libro la estupidez estratégica, en donde el autor afirma que nada es del todo malo y todo puede ser útil, incluso la estupidez. En su libro, LAS LEYES FUNDAMENTALES DE LA ESTUPIDEZ HUMANA Carlo M. Cipolla, afirma que estas son cinco. 1- Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo. 2- La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona. 3- Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio. 4- Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que, en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error. 5- La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe. La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida depende de dos factores principales. Antes que nada, depende del factor genético. Algunos individuos heredan dosis considerables del gen de la estupidez, y gracias a tal herencia pertenecen, desde su nacimiento, a la élite de su grupo. El segundo factor que determina el potencial de una persona estúpida procede de la posición de poder o de autoridad que ocupa en la sociedad. Entre los burócratas, generales, políticos y jefes de Estado se encuentra el más exquisito porcentaje, eso incluye a los líderes religiosos. Los estúpidos pertenecen a una organización más poderosa que la mafia, se trata de un grupo no organizado, que no se rige por ninguna ley, que no tiene jefe, ni presidente, ni estatuto, pero que consigue, no obstante, actuar en perfecta sintonía, como si estuviese guiado por una mano invisible, de tal modo que las actividades de cada uno de sus miembros contribuyen poderosamente a reforzar y ampliar la eficacia de la actividad de todos los demás miembros. Actualmente se discute si es preferible ser inteligente o tener conocimientos. Es una discusión tonta porque ambas cosas, saber e inteligencia, solo pueden avanzar si van de la mano. Quien se empeña en opinar antes de estudiar, por aquello de que la inteligencia es más importante que el saber, solo podrá dar opiniones tontas y estúpidas. Al menos así dice el español Ricardo Moreno castillo en su libro CONTRA LA ESTUPIDEZ APRENDE A PENSAR. Pensar no es un mero pasatiempo teórico. Nos ayuda a combatir los prejuicios, a darnos cuenta de las «trampas» de la lógica que emplean políticos, publicistas o religiosos para no caer en ellas y a tener criterio para definir los límites y las posibilidades de los avances científicos. Martin Luther King afirmaba que nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez consciente. Así que hay que leer cualquiera de estos tres libros, en una nada y se nos quita, aunque sea poquito.

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