
Dice un refrán: muerto el perro, se acabó la rabia. Comentamos esto, porque el cabildo antes de las vacaciones, aprobó un nuevo reglamento de tránsito, del cual solo se conoce que la velocidad máxima para circular en la ciudad de Durango, será de 50 km por hora. Aprovechando el viaje: ¿Cuántos automovilistas conocemos un reglamento de tránsito? Y cuando alguien se interesa en conseguirlo para su estudio, es como buscar una aguja en un pajar. Cuando por alguna supuesta infracción de tránsito, los agentes de vialidad solo se concretan a levantar la respectiva infracción y no se le ocurra, decirles que le enseñen el reglamento de tránsito y la norma que supuestamente usted violó.
Siguiendo con el tema de los 50 km de máxima velocidad, de 100 conductores quizá cinco respeten el límite de velocidad. Para evitar los accidentes que a diario suceden en nuestra ciudad, no basta respetar un reglamento de tránsito, nuestro problema también radica,en que no tenemos educación vial y es necesaria una cultura para tales efectos. Podemos asegurar que la velocidad que marca el reglamento de tránsito, está condenado al fracaso, pero eso sí, se prestará a que las y los ciudadanos seamos los más vigilados por la autoridad competente y ya sabe usted, lo que eso significa.
Pero vayamos al fondo del problema. Este nuevo reglamento de tránsito solo está lleno de buenas intenciones, incluyendo el tema de los peatones. Todos somos testigos cuando circulamos por las calles y bulevares, quienes son los que no respetan los limites de velocidad, y nos rebasan a velocidades a más de 100 km. Son camionetas de modelo reciente, sin placas, inclusive, hemos visto en ocasiones que las patrullas de vialidad son rebasadas, pero no hacen nada. Esto es sumamente grave, por las consecuencias que conlleva provocando accidentes y personas que pierden la vida.
Peor aún, los vehículos a los que hacemos referencia gozan de total impunidad y hasta los jueces de control que conocen de los hechos, ponen su granito de arena dictando medidas cautelares en beneficio de los conductores que manejan este tipo de vehículos. Si bien, el código penal del Estado tipifica este tipo de delitos como culposos y dolosos, en los hechos no es suficiente. Es culposo, cuando no hay la intensión de hacer un daño, y en el doloso están los agravantes que lo califican así.
En la mayoría de los accidentes de tránsito son por exceso de velocidad o cuando se pasan el color rojo de un semáforo, como sucedió hace unos días cuando una camioneta sin placas provocó la muerte de dos personas. Debería quedar muy claro, que si el accidente es provocado porque se maneja con exceso de velocidad debería ser considerado como delito doloso. Pero también, como sociedad somos corresponsables porque no tenemos la cultura y el respeto por los demás, cuando conducimos un vehículo.