Ante la firme postura del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de acabar con los cárteles latinoamericanos sin la necesidad de la aprobación del congreso estadounidense, nos lleva a una disyuntiva muy puntual respecto a cómo deberá actuar el Gobierno de México, en caso de que esa “orden” desde la Casa Blanca implique que elementos militares pise suelo en nuestro país, pues de entrada se estaría violando el principio de la soberanía hacia nuestra nación. El asunto es que la “rudeza” en estas declaraciones del magnate van “de la mano” con la poca o nula eficiencia de los sistemas de seguridad de este lado del Río Bravo, pues la intención es que haya un combate, desde el interior, contra los grupos de la delincuencia organizada, que, a juicio del “vecino” son una amenaza para la comunidad de ese país; sin embargo quizá los esfuerzos aún no son suficientes.
Información.
Me parece que bajo esa premisa, la administración de Claudia Sheinbaum Pardo, ha buscado socializar de inmediato todo tipo de acción en el combate a estos grupos delincuenciales, tanto en lo que respecta a las acciones para evitar el “huachicol”, como lo referente al control y destrucción de los llamados “narcolaboratorios”, que son operados para la producción de drogas, mismas que posteriormente llegan hasta territorio estadounidense. De igual forma se ha manejado la información desde Palacio Nacional respecto a la serie de detenciones y acciones legales en contra de líderes de estas organizaciones. Desde luego es importante que las acciones en este sentido no se detengan, porque me parece que hoy se hace mucho más en este tema, que lo que según esto se hizo en la administración federal pasada, pues jamás llegaron a detectar, por ejemplo, la cantidad de estos narcolaboratorios clandestinos durante el sexenio 2018-2024.
Riesgos.
Además de la ilegalidad que se estaría cometiendo, si agentes federales de Estados Unidos pisan suelo mexicano, creo que habría otro tipo de riesgos para ambos países, porque habría afectaciones directas en cuanto a lo económico; generando reacciones “en cadena” en cuanto a los acuerdos pactados en el Tratado de Libre Comercio, lo que desataría inflación y crisis financieras en diversos sectores que dependen de esta relación comercial para subsistir. Se podría desestabilizar a regiones enteras y ello conllevaría a la generación de más violencia. De ahí que desde este lado, bajo el liderazgo de la Presidenta, Claudia Sheinbaum, se deberá seguir insistiendo en el respeto a la soberanía, pero como lo dijo ayer en su conferencia “mañanera”, “sin ser un protectorado o una colonia” del vecino país, rechazando tajantemente que la postura de su gobierno deba ser de obediencia.
Respaldo.
Las decisiones que tome la Jefa del Ejecutivo, deberán tener el respaldo político y social, y es justo ahí donde entran los partidos de oposición, quienes más allá de asuntos “electoreros” deberán pensar en qué es lo que más le conviene a nuestro país, sobre todo para evitar esa violación a nuestra soberanía, que si bien no es algo que ya sea definitivo, ya ha prendido las “alarmas” de la administración federal. Insisto en que si bien falta mucho por hacer respecto al combate al crimen organizado, tampoco podemos minimizar los poco o muchos esfuerzos que se hayan hecho; eso sí, aunque esto implique “tocar” a funcionarios públicos señalados, en parte emanados de Morena.
Presión.
Es necesario también destacar, que la presión de Estados Unidos no viene solo desde el tema de las acciones en contra de estos grupos, también se ejerce desde la política arancelaria que se implementa desde la Casa Blanca, con las redadas para la deportación de indocumentados radicados en la Unión Americana, y en lo que se refiere al cierre de las fronteras para la exportación del ganado mexicano hacia ese país. Esperemos que el diálogo y las acciones contra estos grupos, generen un cambio de decisión en el magnate.
