No cabe duda que dentro del movimiento cuatroteísta existen personajes que están empeñados en llevar la contraria, en cuanto a la ideología y los principios que se enmarcan dentro del morenismo, máxime cuando han obtenido beneficios en cuanto a cargos públicos. Un ejemplo de ello es el Senador Gerardo Fernández Noroña, quien luego de que se diera a conocer que adquirió un inmueble en el estado de Morelos con un valor de 12 millones de pesos, ahora resulta que no está obligado a vivir en la austeridad, tal cual se ha pedido de manera reiterada desde Palacio Nacional, por el contrario, hasta se molesta cuando los reporteros le cuestionan si esto no cae en la incongruencia, y como lo hace siempre, busca revertir la pregunta con otra pregunta, asumiendo un rol de víctima.
Incongruencia.
Creo que es insensato y hasta poco ético, que tus ingresos provengan de una responsabilidad que te cedió un movimiento que pregona con la austeridad, y que con “la mano en la cintura” ahora busques practicar la rebeldía política, solo por el hecho de que salió a la luz el valor real de esta vivienda que adquiriste. La narrativa del cuatroteísmo, y que les ha funcionado para hacer sinergia con la ciudadanía, es justo eso, que se viva en la medianía, que no son buenos los excesos, que “primero los pobres”, y ahora resulta que no estás obligado. Claro que el mensaje que manda el Senador de la República es totalmente contrario a lo que la gente que, confiada, expresó su respaldo en las urnas a los morenistas que hoy tienen la mayoría en el Congreso de la Unión, y que deberían atender la petición de Claudia Sheinbaum de vivir sin lujos; pues si bien todos tenemos derecho a mejorar nuestras condiciones de vida, mediante el trabajo, creo que esto no “encaja” cuando políticamente dices lo contrario.
Rebeldía.
Considero que la respuesta de Fernández Noroña, de asegurar que no tiene la “obligación” de ser austero, es una postura directa contra la Presidenta Claudia Sheinbaum, que fue quien pidió justo eso, luego de que se dieran a conocer los viajes de personajes como Ricardo Monreal y Andrés Manuel López Beltrán. Creo que alguien debería avisarle al legislador federal que siempre será un error contradecir a quien encabeza el movimiento que hoy gobierna nuestro país, porque políticamente existen códigos, no escritos, que no permiten posturas contrarias a lo que se determina, desde Palacio Nacional; por lo que deberá existir un “manotazo” en el escritorio por parte de la Presidenta, vía la dirigencia nacional de Morena, o en su caso de los partidos aliados, dado que el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara Alta, se supone que es emanado del PT. Seguro sus comentarios no le hicieron gracia a “la compañera Presidenta”, como él se refiera a ella.
Libros.
Insisto, si bien todos tenemos derecho, con nuestro trabajo, a mejorar nuestras condiciones de vida, pero cabe recordar que durante el 2016, en el mes de octubre para ser específicos, veíamos en un Gerardo Fernández Noroña vender libros, ya que argumentaba que de eso vivía; por lo que resulta muy complejo pensar que en este tiempo tuvo el recurso necesario para adquirir un crédito bancario para adquirir ese inmueble de 12 millones de pesos, un bien que la inmensa mayoría de los mexicanos no podríamos adquirir en toda nuestra existencia, y que si bien él tiene otros ingresos, como lo que recibe de su canal de YouTube, eso no le alcanzaría para pagar una hipoteca una vez que concluya con su encargo en el Senado de la República, eso sin contar los vehículos de alta gama que también posee.
Polarización.
Más allá de que esto pueda generar una polarización aún mayor en el país, de quienes respaldan esta postura de Noroña y los que están en contra, el verdadero problema podría radiar al interior de Morena, ya que seguramente habrá quienes pidan expulsarlo del movimiento, ya que no representa los verdaderos intereses de la Cuarta Transformación, y ello podría generar algunas divisiones, aunque en todo México hay muchos “Noroñas”, que hablan y dicen mucho, pero también viven y son ricos.
