A pesar de que falta más de un año para el inicio formal del proceso electoral del 2027, donde se habrá de renovar la Cámara Baja del Congreso de la Unión, así como el Congreso del Estado, existe un escenario muy probable para que la alianza, que han conformado el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional, enfrenten una situación distinta a lo que han venido mostrando en las últimas elecciones; y es que si bien en lo local han mostrado ese “músculo” en las urnas, en lo nacional hay muy poco entendimiento entre los dirigentes nacionales de ambos partidos, Alejandro Moreno y Jorge Romero, lo que podría generar que para la renovación del Legislativo en la entidad sí se conforme la alianza, pero para San Lázaro, vayan por separado, con todo lo que ello implica.
Ejemplo.
Me parece que sería un error que el PRI y el PAN vayan por separado en la elección federal, de darse el caso podemos casi asegurar que la confusión para el electorado será determinante, aunado a que solo así hay más posibilidades de ocupar más curules en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Y ya hubo un ejemplo de ello, con el Partido del Trabajo, en el 2024, cuando en lo nacional se conformó una alianza con Morena y el Partido Verde, y en lo local tenían sus propios candidatos, lo que les generó una campaña llena de confusiones para los ciudadanos, y más allá de que quizá no tenían candidatos muy identificados con la sociedad, resultaba complejo diferenciar ambas elecciones en la publicidad que se generó, tanto de la propia coalición como del partido aurigrana.
Local.
La conveniencia de ir juntos en lo local, lleva implícito en que en ambos partidos, así como el propio jefe político en la entidad, Esteban Villegas Villarreal, han sabido leer al electorado, de ahí que la apuesta seguirá siendo el trabajar en unidad, además del “plus” que les ha representado tener gobiernos de coalición. Si en lo nacional no se ponen de acuerdo las dirigencias, me parece que aquí sí está muy sólida la decisión, máxime cuando la gran mayoría de la militancia priista y panista han tomado ya como una “bandera” electoral esta coalición. Recordemos que el 2027 será la aduana de la elección del 2028, cuando se renueve el Gobierno del Estado, por ello la importancia de consolidarse para lograr el triunfo en ese proceso. Además, en lo nacional se debe entender que cada estado de la República tiene sus propias particularidades electorales, por lo que se deberá respetar lo que aquí definan ambos partidos.
Reforma.
Otro elemento que será clave para la elección del 2027, será lo que vaya a ocurrir en dado caso de que haya una reforma electoral en nuestro país, ver los alcances que incluiría y desde qué proceso se aplicará lo que se defina en el Congreso de la Unión. Por ejemplo, pensando en la eliminación de los “pluris”, será fundamental que de aplicarse para el 2027, los acomodos en cuanto a los espacios entre PRI y PAN deberán cambiar, porque de los 300 distritos federales que estarán en juego, priistas y panistas deberán sacar a sus mejores “perfiles”, alguien que garantice el triunfo, pues cabe recordar que ambos institutos políticos, así como Movimiento Ciudadano, creo que tienen muy claro que deberán quitarle el poder que ejercen Morena y sus aliados en San Lázaro, si bien la mayoría simple se me hace muy complicado, por lo menos la mayoría calificada.
Durango.
En el caso de nuestro estado, considero también que la fortaleza que han tenido en las urnas PRI y PAN, radica en el buen entendimiento y diálogo que hay entre las dirigencias, pues en el caso de Daniela Soto Hernández ha sido un factor importante en que la alianza pueda seguir transitando, y a su vez Mario Salazar Madera ha hecho lo propio. Ambos dirigentes saben que la “fórmula” electoral debe incluir acuerdos sólidos, y sobre todo que se respeten, y ello no solo ha quedado de manifiesto en los proceso, también en la actividad legislativa en el Congreso y en los Cabildos.
