
No cabe duda que el principal lastre de los gobiernos de nuestro país han sido los casos de corrupción e inseguridad, y la presente administración de la Presidenta, Claudia Sheinbaum no es la excepción, y me refiero a los temas que ha tenido que “cargar” a casi una año de haber llegado a Palacio Nacional. El llamado huachicol fiscal y lo que se refiere a la organización criminal que opera en Tabasco, liderada por el hoy detenido Hernán “N”, y donde presuntamente está involucrado el hoy Senador de la República y líder del grupo parlamentario morenista, Adán Augusto López; por lo que la Jefa del Ejecutivo tiene frente a sí la oportunidad de cortar de raíz todo lo que ya está manchando su gestión, porque son casos que nos obligan a hacer una comparación con lo que ha ocurrido en otros sexenios.
Calderón.
Durante la administración 2006-2012, encabezada por el panista Felipe Calderón, estuvo marcada por la relación que tenía su entonces secretario de seguridad, Genero García Luna, hoy detenido en Estados Unidos, y que en la narrativa cuatroteísta se ha insistido en que el propio presidente en ese entonces, claro que conocía de las ligas que dicho personaje de su gabinete tenía con grupos criminales, algo que les valió para comenzar a “desmoronar” aquel supuesto combate al crimen, que ocasionó muchas muertes de gente inocente. Hoy esto mismo ocurre con quien fuera gobernador de Tabasco, Adán Augusto y su ex secretario de seguridad. Es decir, la historia pone en la “palestra” política, social, mediática y gubernamental, una similitud en cuanto a los hechos, quizá en proporciones menores, pero al final el fondo termina siendo el mismo.
Peña Nieto.
Durante el gobierno del priista Enrique Peña Nieto, desde luego hubo casos de corrupción que también marcaron su gobierno, lo que tiene que ver con la corrupción en la compra de una planta de agro nitrogenados, lo que se refiere a los sobornos de la empresa Odebrecht, la casa blanca y desde luego la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa; todo utilizado también para denostar su administración, cuando esa oposición férrea que encabezó López Obrador supo capitalizar todos esos “errores” provenientes desde la esfera del poder, y que nunca se vio ninguna intención de acabar o aclarar lo que evidenció una administración con pocos resultados, a pesar de la expectativa que se creó cuando llegó a Palacio Nacional. Hoy, en caso del huachicol fiscal termina siendo algo similar, pues se ha confirmado que elementos de la Secretaría de Marina estuvieron sobornando autoridades para el paso de combustible de forma ilegal en las aduanas, por lo que sí se deberá atender esto de forma inmediata.
López Obrador.
Quizá con las administraciones panistas y priistas sí habrá más atención por parte del actual Gobierno Federal, es probable que del sexenio pasado no se diga mucho o hasta se trate de encubrir, porque no podemos dejar de lado la enorme corrupción que hubo en el caso de Segalmex, o lo que ocurrió con la casa que supuestamente rentaba uno de los hijos del entonces presidente conocida como la casa gris, o los lamentables hechos ocurridos en una estación migratoria en Ciudad Juárez donde fallecieron 40 migrantes. Hechos que mancharon la gestión del tabasqueño, máxime cuando siempre se trató de encubrir al entonces responsable del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño. Todas las investigaciones en estos casos, me parece, fueron más mediáticas que legales, porque era necesario evitar que la “comentocracia” mantuviera en la agenda esos temas.
Claudia Sheinbaum.
La Presidenta, Claudia Sheinbaum, tiene esa gran oportunidad de “agarrar el toro por los cuernos” y evitar proteger a los responsables del huachicol fiscal y de lo que tiene que ver con esa organización llamada “la barredora”, y no permitir que esto ensucie su administración. Porque repito, apenas va a cumplir un año de haber llegado a Palacio Nacional, y es momento de dar un “manotazo” en el escritorio, así ello implique hasta romper con su antecesor con el caso de Adán Augusto.