La semana pasada quedó de manifiesto, una vez más, que hay morenistas que les gusta trazar su propia “ruta”, sin hacer lo que políticamente debería ser lo correcto; y me refiero específicamente a lo que ocurrió en el Senado de la República, en torno a las modificaciones a la Ley de Amparo, un asunto por demás importante para la administración de Claudia Sheinbaum, ya que engloba parte de sus políticas públicas. Pero resulta que un grupo de legisladores morenistas y aliados modificaron la propuesta, es decir, se fueron por “la libre”, ni siquiera tomaron en cuenta a los asesores de la Jefa del Ejecutivo ni mucho menos a la propia “inquilina” de Palacio Nacional, y decidieron incluir un transitorio que involucra la retroactividad de esta nueva norma, algo que, de acuerdo al Artículo 14 de la Constitución, no procede de esta forma, y cada nuevo reglamento o modificación se ejecutará a partir de su publicación, y no toma en cuenta todo lo que haya ocurrido previamente.
Pandilla.
Ya constatamos que existe una “pandilla” de senadores morenistas y aliados que son encabezados por Adán Augusto López, quien se suponen solo recibe órdenes desde Chiapas, y no desde Palacio Nacional, es por ello que la propuesta inicial del Ejecutivo Federal tuvo esa “pequeña” modificación, algo que hizo molestar seguramente a Sheinbaum Pardo, y ha sido ella misma, junto con el Ministro en retiro, Arturo Zaldívar, quienes han pedido, casi ordenado, que en la Cámara de Diputados se dé esta corrección para que se elimine esta parte de la retroactividad de la Ley de Amparo. Todo es un gran mensaje de lo que puede estar pasando al interior de Morena, y me parece muy desafortunado lo desafiante que ha resultado el ex gobernador de Tabasco con la Presidenta, porque algo le debe quedar muy claro al legislador, el poder no se comparte, y quien manda en ese partido y en el país, es ella, por los próximos cinco años, le guste o no.
Adelantado.
Creo que la actitud de Adán Augusto lleva implícita su aspiración a la sucesión en el 2030, porque si bien está algo adelantado, considero que su principal “fuerza” política al interior de Morena es la relación que mantiene con López Obrador, y sabe que mientras siga haciendo lo que él le ordene, seguirá ganando su confianza para que pueda ser “palomeado” para ese entonces. El problema es que falta mucho tiempo y en el trayecto pueden ocurrir muchas cosas, hasta un rompimiento con el ex presidente y todo su grupo. El también ex secretario de gobernación sabe que podría tener mayores posibilidades de seguir, si Andrés Manuel López Beltrán continúa fuera de los “reflectores” políticos, que sería quien le pudiera hacer “sombra” al coordinador de la bancada morenista en el Senado en cuanto a su aspiración en el 2030.
Fuego amigo.
Algunos analistas a nivel nacional han mencionado que hubo una llamada entre Adán Augusto y la Presidenta, Claudia Sheinbaum, donde el legislador le pedía que concluyera el “fuego amigo”; algo que me parece un grave error, de confirmarse dicha llamada, pues si alguien está en la “mira” del Gobierno Federal, casi al mismo nivel de Alejandro Moreno, líder del PRI a nivel nacional, por señalamientos de corrupción mientras fue gobernador de Campeche, es precisamente el ex secretario de gobernación. Además es muy complicado pensar que los “ataques” en contra de Adán Augusto vienen desde adentro de su propio partido o del gobierno, cuando tiene una enorme lista de pendientes que han salido a la luz en los últimos días, tanto en cuanto a sus ligas con el grupo criminal “la barredora”, como la cantidad de dinero que recibió entre el 2023 y el 2024 sin su respectiva declaración, más lo que se acumule en los próximos días.
Postura.
Claro que la postura de la Presidenta ha sido la correcta, pues en su narrativa mediática, a través de la conferencia “mañanera”, se ha dedicado a hablar bien del Senador de la República, pero evidentemente de todo lo que se le ha señalado al ex gobernador, ella por lo menos sabía desde mucho antes.
