
La comisión de hacienda de la Cámara de Diputados aprobó el dictamen que contiene tanto la Ley de Ingresos como la Ley de Derechos, correspondiente al ejercicio fiscal 2026, avalado con la mayoría de Morena y sus aliados bajo el mismo discurso de siempre, “no hay nuevos impuestos”; el asunto es que sí habrá incrementos en tasas, derechos y contribuciones que, sin cambiarle el nombre al castigo, terminan golpeando con fuerza el bolsillo ciudadano. El nuevo paquete fiscal busca recaudar más sin reformar el sistema, y lo hace exprimiendo a los mismos de siempre: los contribuyentes cautivos, las familias que ya cargan con el costo de vivir, y un mercado interno que apenas respira, exponiendo que en algunos de los casos, como el incremento a los refrescos, que se trata de un tema de salud, como si esto pudiera provocar que se deje de consumir un producto que, lamentablemente, forma parte de la dieta de millones de mexicanos.
Cifras.
Los ajustes aprobados son significativos, por ejemplo en los visados para extranjeros y lo que tiene que ver con los permisos por un año para residentes duplicarán su costo, pasarán de unos cinco mil 300 a más de 11 mil pesos, un incremento cercano al 109 %. En materia de impuestos especiales, el IEPS aplicará nuevos golpes a productos de consumo popular: bebidas azucaradas, es decir los refrescos,, cigarros y alcohol, con alzas que van del 4 al 10 %. También se contemplan incrementos de hasta 50 % en aranceles para productos importados como ropa, calzado, juguetes y electrónicos. Nada de eso luce desmedido en el papel, pero en la práctica significa que casi todo lo que una familia mexicana compra o disfruta costará más, pues si bien en algunos casos son solo derechos, en la mayoría son impuestos, la diferencia es que el segundo se tiene que pagar, y el primero no necesariamente.
Déficit.
El objetivo detrás de esta estrategia fiscal es claro, Hacienda proyecta obtener 5.8 billones de pesos en ingresos tributarios, lo que equivale a un aumento del 6.5 por ciento respecto a este 2025; en conjunto con los ingresos no tributarios y financiamiento, el total estimado asciende a 8.7 billones de pesos, una cifra histórica que equivale al 15.1 por ciento del PIB nacional. El problema es que aun con ese optimismo, el paquete mantiene un déficit fiscal de 4.1 por ciento del Producto Interno Bruto y un endeudamiento neto de 1.47 billones de pesos, lo que deja ver que, pese a la recaudación récord, el gobierno seguirá gastando más de lo que ingresa; porque cuando se proyecta más gasto de lo que va a ingresar la única solución es recurrir a financiamiento para poder subsanar ese déficit, de otra manera no se explica el por qué no hay un ajuste en el gasto del Gobierno Federal.
Estimación.
Podrían parecer porcentajes e incrementos menores, pero existe la estimación que durante el próximo año cada contribuyente pagará en promedio alrededor de dos mil 23 pesos más en impuestos respecto a este 2025, ello considerando impuestos indirectos, derechos, aranceles y servicios encarecidos. En una familia de cuatro integrantes, por ejemplo, el golpe podría representar hasta ocho mil pesos anuales menos en el bolsillo, lo suficiente para recortar gastos en alimentos, transporte o educación; en un contexto de inflación aún presente y salarios que avanzan más despacio que los precios, este tipo de aumentos son, en los hechos, un impuesto silencioso al consumo.
Proceso.
El dictamen aprobado en la comisión de hacienda de San Lázaro será sometido al pleno, y tienen hasta el 20 de este mes para su aprobación, posteriormente se turnará al Senado de la República que tienen hasta el último día del presente mes para avalarlo. Es casi un hecho que no se le modificará ni una coma y pasará con el voto mayoritario del partido en le poder y sus “rémoras”, porque a partir de ahí también viene el análisis, discusión y aprobación del Presupuesto de Egresos, en cómo se va a distribuir el recurso, lo que implicará un fuerte debate entre los diputados federales.