
Es común que gobernantes que suplen a alcaldes o gobernadores, quieran imprimirle su propio sello a sus administraciones, sin embargo, cuando ello va a costo de los ciudadanos, es decir, destruyendo proyectos y obras del pasado, ahí si no existe una justificación que valga, tal fue el caso de la Alberca Olímpica 450, la cual fue abandonada del 2016 al 2022, a pesar de ser un espacio público que miles de duranguenses utilizan mes con mes.
En aquel entonces, fue en la administración como alcalde del hoy gobernador Esteban Villegas, el que dejó una obra funcional, con paneles solares que significaban un ahorro importante en el gasto mensual del gas y una fachada con pintura ecológica que no requería mantenimiento, de ahí que el gasto corriente no fuera significativo y tampoco una carga importante para el erario municipal de aquel entonces.
Sin embargo, fue en el 2016, cuando los que ganaron aquella elección, decidieron borrar cualquier obra que recordara al pasado, por lo que abandonaron ese espacio público, no sin antes, quitar la pintura ecológica de la fachada y “suplir” los paneles solares, mismos que nadie supo en donde quedaron, retomando el calentamiento de las calderas a través del gas, lo que encareció su funcionamiento y a la postre, fue una obra que dejaron en el olvido, en un claro mensaje político.
Por todo lo anterior, no extrañó que la semana pasada, fuera el propio gobernador, Esteban Villegas, quien recordara la importancia de la Alberca Olímpica 450, agradeciéndole al alcalde, Toño Ochoa, el haber retomado ese proyecto, pero también recordándole a los duranguenses que no voten por aquellos que anteponiendo un discurso político, son capaces de borrar obras importantes para los duranguenses, como sin duda alguna fue el caso.