
Se aprobó en tiempo y forma el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), para el ejercicio fiscal 2026, donde se fortaleció la asignación de recurso para los programas sociales, sobre todo en el ámbito educativo, y organismos como el Poder Judicial, el Instituto Nacional Electoral y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, tuvieron recortes importantes para el próximo año; el asunto es que quienes aún se muestran “intocables” son los partidos políticos, pues si bien los legisladores no pueden modificar lo que se les asigna desde el análisis y discusión de dicho presupuesto, sí podrían hacer lo necesario para que los institutos políticos tengan cada vez menos financiamiento público, e ir pasando poco a poco a un nuevo sistema político mediante el cual dependan de otros ingresos, legales por supuesto, y no de los impuestos que los mexicanos pagamos.
Cifras.
Uno esperaría que otros rubros importantes para millones de familias, tuvieran un incremento en cuanto a su presupuesto, pero lamentablemente no es así, en cambio los partidos políticos están recibiendo más de 400 millones de pesos para el 2026, en comparación con el 2025, pues en el ejercicio de este año han recibido más de siete mil 300 millones de pesos, contra lo que se proyectó a partir de enero que serán más de siete mil 700 millones de pesos, mismos que serán distribuidos entre los seis partidos con registro nacional, donde Morena obtendrá más de dos mil 600 millones de pesos, Acción Nacional casi los mil 300 millones de pesos, el Revolucionario Institucional más de los 982 millones, MC con 969 millones, el Partido Verde con 832 millones de pesos y el Partido del Trabajo con 670 millones de pesos. Merecido o no, la ley así lo establece, porque se asigna de manera proporcional al porcentaje de votos obtenido.
Comparativo.
Si nuestro sistema político cambiara, ese recurso que se le asignará a los partidos políticos podría utilizarse en obras de verdadero impacto, por poner un ejemplo, serían casi dos presas El Tunal como las que se construye en nuestra entidad, proyecto al cual se le invertirán cuatro mil millones de pesos, comparado con los más de siete mil 700 millones de pesos que se les da a los partidos. Creo que las prioridades de nuestros gobiernos deberán cambiar, y no “apostarle” a un sistema cada vez más obsoleto, donde solo una cantidad muy mínima de mexicanos se ven favorecidos con estos recursos, pero no es la generalidad, porque una inmensa mayoría de quienes habitamos este país no están de acuerdo en cómo se desarrollan los procesos electorales, y lo demuestran al no acudir a las urnas, de ahí que los índices de abstencionismo son cada vez mayores. De hecho si se hiciera una consulta a ver qué prefieren los electores, casi puedo asegurar que estarían a favor de que haya una reducción de recursos a los partidos.
Reto.
Claro que los partidos tendrían un reto importante para hacerse llegar de estos recursos de manera legal, porque ese es otro punto, evitar que grupos delincuenciales “aporten” a los institutos políticos, que todos sabemos que ya lo hacen, pero de manera ilegal, bajo el compromiso de que cuando gane el candidato al que le “apuestan” obtendrán beneficios, y eso es algo que ocurre en todo el país. El tema es que el financiamiento sea legal y sobre todo transparente, algo así como lo que sucede en Estados Unidos, donde los simpatizantes de algún candidato son quienes realizan estos apoyos, todo bajo un estricto esquema fiscal y comprobable, y a pesar de que pudiera ser esto algo muy lejano, o verdaderamente imposible, el objetivo es que sí es posible, y esa es la muestra.
Reforma.
Esperemos que la Reforma Electoral que está proponiendo el gobierno de Claudia Sheinbaum, también pueda considerar esta disminución al financiamiento de los partidos políticos, máxime en años que no son electorales como en el 2026, pues cabe recordar que la próxima elección federal será hasta el 2027, por lo que no tendrían sentido, en el próximo año, que se presenten estos incrementos, de por sí, no hay.