
La principal aduana que tendrá la alianza entre el Revolucionario Institucional y Acción Nacional en Durango, sin duda será la elección del próximo año, ya que esta elección tendrá algunas particularidades, incluso confusiones para el electorado en las urnas, ya que es muy probable que en los cuatro distritos federales que le corresponden a la entidad, ambos institutos políticos registren candidatos por separado, pero para la renovación del Congreso Local sí vayan coaligados. El asunto es que este “experimento” le dará la razón a uno de estos partidos, respecto a las posturas que cada uno ha asumido en lo nacional, pues mientras Alejandro Moreno ha considerado que solo “juntos” podrían ganarle a Morena, Jorge Romero piensa que no necesitan de nadie para lograrlo; el inconveniente es que es un asunto matemático, cada quien por su lado será muy complicado aspirar a tener una mayor cantidad de curules en San Lázaro, pues el morenismo tiene mayoría de votos como ente electoral autónomo, y no así el PRI y el PAN.
Durango.
De ahí que la alianza entre estos partidos pueda mantener, o ganar más espacios, en el Congreso del Estado el próximo año, por lo que deberán presentar candidaturas que realmente garanticen competitividad en las urnas en los 15 distritos locales, y hacer una adecuada distribución tanto para quienes serán legisladores como mejores segundos lugares, o los “pluris”. Porque además, esto servirá como antesala de lo que podría ocurrir en el 2028, y de esta manera priistas y panistas creo que deberán seguir apostándole a ir en alianza, y desde hoy, estar perfilando a quienes irán en las boletas en poco más de un año, porque Morena tiene una marca que está muy posicionada, y desde Palacio Nacional, todos los días, se ejerce presencia en todo el territorio nacional con las acciones que mantienen esa “maquinaria” social, llamados programas sociales.
Mujeres.
Si bien, parte de las decisiones que se tomen en lo local para el 2028, deprenderán de lo que ocurra el próximo año, sí creo que del lado del Revolucionario Institucional hay dos perfiles de mujeres que bien podrían estar en las boletas, para el Gobierno del Estado y para la presidencia municipal de la capital; en el primero de los casos con la señora Marisol Rosso Rivera, quien, dicho por ella misma, no se descarta para participar en algún proceso electoral en un futuro; y es que, con el trabajo que ha venido realizando por todo el territorio estatal, le estaría garantizando un buen porcentaje de aceptación con las familias duranguenses, pues le ha dado al DIF estatal esa movilidad que requería, y eso, electoralmente hablando y de forma natural, genera sinergias que a la postre se traducen en votos.
En el caso de la presidencia de Durango, me parece que el perfil de Alicia Gamboa está generando buena aceptación de los capitalinos, dada la estructura, movilidad, trabajo y acercamiento con la gente, no solo desde la sindicatura, cargo que ostenta en este momento, también por lo que le ha generado su organización, SUMA. Desde luego hay más mujeres en el tricolor que seguramente estarán siendo evaluadas en los próximos meses, y dependerá del trabajo que lleven a cabo en un futuro inmediato.
Ecuación.
Así que la ecuación es simple, aunque algunos se empeñen en complicarla, como el caso de Jorge Romero, la alianza PRI-PAN entiende que la elección del 2027 es una prueba de “supervivencia” política a nivel federal y actúa en consecuencia, o terminará confirmando, en los hechos, que la fragmentación solo le facilita el camino a Morena para seguir manteniendo la mayoría absoluta, junto con sus aliados, en la Cámara de Diputados. No hay margen para la improvisación ni para los egos, porque el electorado ya no premia discursos, sino resultados y coherencia en las decisiones; lo que ocurra en las urnas el próximo año no solo definirá espacios legislativos, también marcará el tamaño real de la oposición en este país. Y en política, quien no mide bien sus fuerzas a tiempo, simplemente desaparece del mapa.