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La violencia es síntoma, no causa. Respuesta gubernamental a la salud mental.

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Jacquelinne Varona
VIENTO FAVORABLE
02/04/2026

En días pasados, un menor cometió un asesinato en un entorno escolar, contra sus maestras, en Michoacán. El hecho genera un sinfín de comentarios al respecto, sin embargo, uno de los análisis que comparto es que la violencia no surge de forma espontánea ni aislada, puesto que existe una falla en los sistemas de contención: familia, escuela y comunidad. Además, los adolescentes carecen de herramientas para gestionar emociones complejas.

Esto coincide con marcos contemporáneos en psicología del desarrollo: la adolescencia es una etapa de alta vulnerabilidad neuroemocional, donde se intensifican procesos hormonales, se consolida la identidad y se incrementa la necesidad de pertenencia social. Cuando estas necesidades no se satisfacen, emergen conductas desadaptativas o incluso violentas.

Este caso no debe leerse como un evento aislado, sino como un indicador de riesgo sistémico, ya que revela déficit en educación socioemocional, insuficiente detección temprana y fragmentación entre actores responsables del desarrollo juvenil. Asimismo, se manifiesta la importancia de la atención urgente a la salud mental adolescente.

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Por otro lado, el anuncio de la presentación en próximos días, de un programa de atención a la salud mental, por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum, introduce un elemento de respuesta institucional. Los elementos clave del programa son:

  • Enfoque en secundaria y preparatoria (etapas críticas).
  • Distribución de guías para estudiantes, padres y docentes.
  • Intervención directa en escuelas.
  • Reconocimiento de la adolescencia como etapa compleja pero natural.

El programa reconoce implícitamente que la salud mental debe abordarse antes de la crisis y que la escuela es un punto estratégico de intervención. Esto es crucial porque la evidencia internacional muestra que la mayoría de los trastornos mentales comienzan antes de los 18 años y la intervención temprana reduce conductas de riesgo (violencia, adicciones, suicidio). Esto es importante porque uno de los mayores obstáculos es el silencio emocional en los jóvenes.

Para que el programa se considere exitoso, será necesario no perder de vista que la intervención escolar necesita continuidad, no solo visitas y que el enfoque debe integrar contexto socioeconómico y digital (redes sociales, aislamiento).

Aun y cuando la idea de implementar un programa de atención a la salud mental dirigido a la juventud, yo no quito el dedo del renglón al considerar que la familia es el núcleo más importante en el desarrollo de las personas al constituirse como la primera línea de contención. Sin embargo, actualmente se pueden identificar algunos problemas dentro de este núcleo, tales como falta de comunicación efectiva, ausencia emocional o supervisión limitada y modelos parentales inconsistentes. La familia no solo transmite normas, sino regulación emocional. Cuando falla el adolescente externaliza conflictos y busca pertenencia en entornos riesgosos.

Es imprescindible el reforzamiento de valores como la empatía, responsabilidad emocional, tolerancia a la frustración, autocontrol, resolución no violenta de conflictos y sentido de comunidad.

El otro entorno, es decir, las escuelas, tienen ante sí un reto mayúsculo en su estructura, ya que están orientadas en la función educativa formal y han descuidado la atención, detección y tratamiento de las necesidades emocionales reales del alumnado.

En resumen, la salud mental adolescente en México es un tema urgente de seguridad social, educativa y emocional. La violencia juvenil es un síntoma de desestructuración social. La adolescencia es una etapa crítica que requiere acompañamiento activo. La intervención debe ser preventiva, integral y multisectorial. El fortalecimiento de valores no es accesorio: es un eje central de solución.

No basta con atender crisis individuales. Se requiere reconstruir los sistemas de formación emocional: familias más presentes, escuelas más humanas y políticas públicas más profundas.

Columna: Viento Favorable

Autora: Mtra. Jacquelinne Varona

X: @JackyVarona

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Jacquelinne Varona es Licenciada en Sociología por la UNAM y Maestra en Gestión Pública por la UJED. Mujer trabajadora, observadora de lo social, fan del cine y apasionada de las pláticas amenas.
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