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Cuidar hoy, precarizar mañana: desigualdad entre hombres y mujeres en la vejez

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Jacquelinne Varona
VIENTO FAVORABLE
14/04/2026

La desigualdad entre hombres y mujeres en la vejez en México —vista desde la variable de ingresos— no es un fenómeno aislado de la tercera edad, sino el resultado acumulado de trayectorias de vida marcadas por desigualdades estructurales en el trabajo, el cuidado y el uso del dinero. 

En México, las mujeres llegan a la vejez con menores ingresos, menor ahorro y mayor dependencia económica que los hombres. Esto se refleja en tres datos clave:

• Solo 35% de las mujeres ahorra para el retiro, frente a 52% de los hombres.

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• El ahorro promedio en Afore de las mujeres es 24% menor que el de los hombres.

• Las pensiones femeninas pueden ser hasta 41.6% más bajas.

Esto se traduce en una vejez con ingresos más limitados y mayor vulnerabilidad económica. El factor estructural clave: el trabajo de cuidados y el gasto en el hogar. Uno de los elementos más determinantes es que las mujeres en México:

• Realizan más del 75% del trabajo de cuidados no remunerado.

• Destinan gran parte de sus ingresos al sostenimiento del hogar (alimentación, servicios, hijos, salud de terceros).

Esto genera una dinámica muy clara:

• Ciclo de desigualdad

1. Menores ingresos laborales (brecha salarial) 

2. Mayor carga de cuidados 

3. Mayor gasto en el hogar 

4. Menor capacidad de ahorro 

5. Menores pensiones en la vejez 

En otras palabras, las mujeres priorizan el bienestar inmediato del hogar sobre su propio futuro financiero.

Postergación de la salud y del retiro. El rol de proveedoras invisibles dentro del hogar tiene efectos directos:

a) Postergación del ahorro

Muchas mujeres:

• No abren cuentas de retiro.

• Usan sus ahorros para emergencias familiares.

• Dependen más de programas sociales o familiares en la vejez.

De hecho, 58% de las mujeres prevé depender de su familia en la vejez.

b) Postergación de la salud

Aunque menos documentado en cifras directas, el patrón es claro:

• Gastan primero en hijos, pareja o padres 

• Retrasan atención médica propia 

• Llegan a la vejez con mayor carga de enfermedades crónicas 

Esto incrementa su vulnerabilidad económica, porque:
Menos ingresos + más gastos en salud = mayor precariedad.

Mercado laboral: origen de la desigualdad en ingresos. La desigualdad en la vejez se explica por condiciones previas:

a) Brecha salarial

• Las mujeres ganan menos a lo largo de su vida laboral 

• Incluso con educación similar, sus ingresos son inferiores 

b) Trayectorias laborales interrumpidas

• Salidas del mercado laboral por maternidad o cuidados 

• Menor acumulación de semanas cotizadas 

c) Alta informalidad

• Más de 13 millones de mujeres trabajan sin seguridad social 

Resultado: Menos cotización = menor pensión o ausencia total de ella

La vejez femenina en México: un escenario de mayor vulnerabilidad. El envejecimiento poblacional agrava el problema:

• México envejece rápidamente 

• Las mujeres viven más años que los hombres 

• Pero lo hacen con menos recursos económicos acumulados 

Esto genera una paradoja: Las mujeres viven más… pero con menos dinero.

Implicaciones sociales y económicas. La desigualdad de ingresos en la vejez tiene efectos amplios:

a) Feminización de la pobreza en la vejez

Las mujeres mayores:

• Tienen mayor probabilidad de vivir en pobreza 

• Dependen de transferencias públicas o familiares 

b) Presión sobre políticas públicas

• Mayor demanda de pensiones no contributivas 

• Mayor gasto en salud pública 

c) Reproducción intergeneracional de la desigualdad

Las hijas replican:

• Roles de cuidado 

• Baja acumulación patrimonial 

En conclusión, la desigualdad de ingresos entre hombres y mujeres en la vejez en México no es accidental, sino el resultado de un modelo social donde:

• Las mujeres sostienen el presente del hogar 

• Pero sacrifican su seguridad económica futura 

En términos estructurales, el sistema económico “descansa” en el trabajo invisible de las mujeres, pero no lo remunera ni lo compensa en el retiro.

Si no se corrigen estas condiciones, el problema no solo persistirá, sino que se agravará con el envejecimiento poblacional. La desigualdad en la vejez es, en realidad, una evidencia acumulada de desigualdad a lo largo de toda la vida.

Columna: Viento Favorable

Autora: Mtra. Jacquelinne Varona 

X: @JackyVarona

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Jacquelinne Varona es Licenciada en Sociología por la UNAM y Maestra en Gestión Pública por la UJED. Mujer trabajadora, observadora de lo social, fan del cine y apasionada de las pláticas amenas.
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