
A través de un comunicado, el vástago de Andrés Manuel López Obrador, “Andy” López Beltrán, presentó su renuncia a la secretaría de organización de Morena a nivel nacional, pues buscará una diputación federal por el estado de Tabasco. Su salida se da en un contexto poco favorable para él, pues desde su llegada a esta posición estratégica dentro de ese instituto político, no terminó de figurar en nada, mucho menos se le vio tomando decisiones que realmente sentaran un nuevo “rumbo” en términos electorales, pues cabe recordar que fue el encargado de la elección en Durango el año pasado, y siempre se le vio soberbio, sin hablar con los medios, aceptando perfiles de otros partidos, entregándole la candidatura en la capital a un aspirante que terminó quedando en el tercer lugar; es decir, la “tarea” que se le asignó en esta entidad y en Veracruz, la reprobó, y aún así mantuvo un estilo de vida más ligado a su padre que a demostrar que podría iniciar una carrera política. Hoy con esas “cartas credenciales” se presentará en el sexto distrito tabasqueño.
Apellido.
La salida de “Andy” no solo deja dudas sobre su capacidad operativa, también confirma algo que muchos dentro y fuera de Morena ya comentaban en corto, el apellido no necesariamente garantiza resultados, porque si algo quedó evidenciado en el tiempo que permaneció en la secretaría de organización, es que nunca logró consolidar un liderazgo propio ni construir una narrativa política distinta a la de ser “el hijo de”; y eso, en un partido acostumbrado a la disciplina vertical, terminó pesando más de lo que muchos imaginaban. Mientras otros cuadros morenistas recorren el país, negocian, construyen estructuras y enfrentan crisis políticas, López Beltrán pareció moverse más en la lógica de la protección política que en la de la competencia electoral, quizá por eso su paso terminó siendo más anecdótico que trascendente.
Veracruz.
En Veracruz, aunque el movimiento mantiene presencia importante, tampoco se le puede atribuir una operación brillante o un crecimiento derivado de su conducción. La política, guste o no, es de victorias y derrotas; y cuando alguien aspira a brincar a una candidatura federal, lo mínimo que se esperaría es una hoja de resultados contundentes, pero hoy pareciera que su principal activo sigue siendo el apellido y no el desempeño. Con esa insignificante trayectoria dentro del partido mayoritario en México, y que sea premiado con una curul en San Lázaro, termina reafirmando que para el cuatroteísmo no importa la capacidad de la mayoría de sus legisladores, sino el nombre o los vínculos consanguíneos con quien es el líder moral de ese movimiento; porque con ese pasado inmediato, ya sabemos cómo será su actuar en la Cámara de Diputados, a pesar de que los “fieles” lopezobradoristas le sigan aplaudiendo a su hijo.
Soberbia.
Otro elemento que terminó marcando su paso por Morena fue la percepción de soberbia con la que muchos actores políticos lo describieron. El poco contacto con liderazgos regionales y esa aparente resistencia a escuchar voces distintas a las de su círculo cercano acabaron construyendo una imagen de lejanía política; y es que en México, donde la operación territorial sigue siendo clave, no basta con llegar respaldado por el poder presidencial o por la historia familiar, se requiere oficio, negociación, sensibilidad y capacidad de lectura política. Varias decisiones impulsadas bajo su coordinación parecieron obedecer más a caprichos o cálculos centralistas que al pulso real de las entidades. Morena ha ganado mucho en los últimos años, sí, pero también ha comenzado a pagar costos por la improvisación de algunos perfiles.
Última prueba.
Ahora el sexto distrito de Tabasco será su examen más importante. Porque una cosa es ocupar una posición partidista heredada por cercanía política y otra muy distinta es salir a pedir el voto, caminar territorio y enfrentar el juicio ciudadano. Ahí no bastará con apellidarse López ni con recordar el legado del expresidente; ahí tendrá que demostrar si realmente tiene oficio político o si simplemente fue un experimento fallido dentro de Morena.