
Los estados de Coahuila y Durango son los dos únicos estados gobernados por el Partido Revolucionario Institucional en estos momentos, pero en el caso de Coahuila es más emblemático: es el único estado donde nunca ha gobernado ningún otro partido que el PRI.
En ambas entidades, el priismo busca no solamente mantener el ‘invicto’ y conservarse tricolores, sino que en los dos casos llevan como objetivo recuperar las senadurías que en estos momentos no tienen, ganar la mayoría de los distritos federales, así como las alcaldías de los principales municipios en el caso de Coahuila, y la mayoría de los distritos locales en el caso de Durango.
Bajo la coalición “Alianza Ciudadana por la Seguridad”, el tricolor logró el fenómeno conocido como “carro completo” al ganar la totalidad de los 16 distritos de mayoría relativa en disputa. Este resultado no sólo asegura la permanencia del PRI en el poder legislativo, sino que lo deja a las puertas de la mayoría calificada. Además, la participación ciudadana superó las expectativas iniciales de las autoridades electorales, llegando a más del 50 por ciento de la lista nominal
A pesar de los resultados, la jornada electoral no estuvo exenta de controversias. La dirigencia nacional de Morena, encabezada por Ariadna Montiel Reyes, denunció formalmente un presunto operativo de compra de votos operado por el PRI yla utilización de códigos QR para que los ciudadanos comprobaran el sentido de su voto. La coalición de Morena y el PT 119 incidentes, que incluyen presuntas detenciones arbitrarias y uso de la fuerza pública contra sus militantes.
El Partido Acción Nacional (PAN) registró uno de sus peores resultados electorales recientes en Coahuila al ubicarse en la séptima posición durante la elección de diputaciones locales, con 27 mil 16 votos, equivalentes al 2.1 por ciento de la votación total. Con este resultado, el partido no alcanzó el mínimo de 3 por ciento exigido por la legislación electoral estatal para conservar prerrogativas y acceder a la asignación de diputaciones de representación proporcional, cuando apenas hace dos sexenios estuvo a punto de alcanzar la gubernatura y con el actual mandatario, integrar junto con el PRI y el PRD una alianza que los llevó al triunfo.
En junio de 2024, el entonces dirigente del PAN, Marko Cortés, publicó el acuerdo que firmó en 2023 junto con Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, Rubén Moreira y Manolo Jiménez, en el que se revela cómo ambos partidos políticos se repartieron candidaturas locales en Coahuila, pero también secretarías, un porcentaje de las subsecretarías, órganos descentralizados, oficinas de registro civil, oficinas de recaudación, direcciones de planteles educativos, notarías y hasta la ratificación de un magistrado.
Esa situación coloca a Durango, el otro estado gobernado por el PRI, a tomar posiciones y considerar desde ahora una alianza partidista entre el tricolor y el albiazul para seguir el ejemplo del camino del gobernador coahuilense Manolo Jiménez, de gobernanza y bienestar social, para enfrentar desde ahora, la elección de los diputados que darán paso a la salida de la actual administración y la bienvenida a una nueva generación de políticops que tendrá en sus manos el gobierno a partir del 2028.
No es futurismo político, es el cambio en la piezas del juego que se reacomodaron para dar un nuevo aliento de vida al PRI, y que de tomar la estrategia adecuada, podrían hacer realidad la resurrección del fénix.
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