
La menstruación sigue siendo una de las desigualdades invisibles que afectan la trayectoria educativa de miles de niñas y adolescentes en México. Más allá de ser un proceso biológico natural, la falta de acceso a productos de gestión menstrual, infraestructura escolar adecuada y entornos libres de discriminación convierte cada periodo menstrual en una barrera para el ejercicio pleno del derecho a la educación. Cuando una niña falta recurrentemente a clases por estas causas, no sólo pierde horas de aprendizaje, sino también oportunidades de desarrollo personal y social.
Desde una perspectiva sociológica, el problema revela cómo los tabúes culturales y las estructuras de género continúan reproduciendo mecanismos de exclusión. El temor a las burlas, el acoso o la vergüenza asociados a la menstruación refleja la persistencia de normas sociales que han relegado este tema al silencio y la estigmatización. En consecuencia, las niñas enfrentan una doble carga: gestionar los desafíos físicos de la menstruación y, al mismo tiempo, lidiar con prejuicios que afectan su autoestima y participación en la vida escolar.
Los datos que muestran que dos de cada tres personas menstruantes llegaron a su primera menstruación con poca o ninguna información evidencian una falla colectiva en los procesos de educación, comunicación y acompañamiento. La ausencia de información científica y libre de estigmas no sólo perpetúa la desinformación, sino que limita la capacidad de las jóvenes para comprender y vivir este proceso de manera saludable y digna. La menstruación deja entonces de ser un asunto privado para convertirse en un indicador de las condiciones de igualdad, inclusión y bienestar de una sociedad.
Garantizar una menstruación digna implica mucho más que distribuir insumos. Supone transformar narrativas culturales, fortalecer políticas públicas, mejorar la infraestructura escolar y promover una educación integral que involucre a mujeres y hombres por igual. En ese sentido, hablar de menstruación digna es hablar de derechos humanos, de justicia social y de la construcción de una sociedad donde ninguna niña vea limitado su proyecto de vida por una condición natural que jamás debería ser motivo de exclusión.
Columna: Viento Favorable
Autora: Mtra. Jacquelinne Varona
X: @JackyVarona