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EN CAMPECHE NO TIENEN NI PARA PAGAR LA LUZ

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Gilberto Jiménez Carrillo
04/06/2026

La situación de Campeche se ha convertido en un tema de preocupación nacional  e internacional. La situación económica del estado ha encendido las alertas luego de que la gobernadora Layda Sansores San Román reconociera públicamente una severa crisis de liquidez. La mandataria aseguró que su administración enfrenta dificultades para cubrir gastos básicos, incluyendo el pago de energía eléctrica, lo que ha generado preocupación sobre el funcionamiento de los servicios públicos y la estabilidad financiera estatal. Los últimos días del pasado mes de abril, a gobernadora de Campeche, Layda Sansores Sanromán, declaró ayer que su administración se encuentra sin liquidez y ya no les alcanza “ni para pagar la luz”, por lo que advirtió que, si no pueden cubrir el próximo recibo, “no pediré prestado ni pediré prórroga, apago todas las oficinas y que vean que en Campeche las oficinas se paralizan porque no tenemos recursos”. Por segunda semana consecutiva, la mandataria mantuvo su afirmación de que el estado enfrenta una crítica situación financiera a consecuencia del recorte de 4 mil millones de pesos de sus participaciones federales de este año y a consecuencia de lo que ha llamado injusta Ley de Coordinación Fiscal. Hace unos días declaró que para pagar el anterior recibo de energía eléctrica tuvieron que pedir una prórroga de 15 días con el fin de reunir la cantidad requerida, situación que, dijo, la hizo sentir pobre. “Creo que en mi vida nunca la conocí (la pobreza) y la vine a conocer ahora al final de mi vida y digo: hoy, después de todo, se puede ser feliz en la pobreza, porque me siento pobre cuando me dice el secretario de Finanzas que no vamos a poder pagar la luz.” “así es la fórmula maldita que nos heredaron quienes eran la derecha, que pensaban que Campeche podía producir 80 por ciento del petróleo y sufrir todos los sacrificios”, acusó la mandataria estatal. La mandataria también ha señalado como factor la Ley de Coordinación Fiscal, la cual considera injusta para entidades como Campeche, que aportan una alta producción petrolerapero no reciben recursos proporcionales. En medio de la crisis, el Congreso local autorizó la contratación de una deuda por mil millones de pesos, la cual deberá pagarse en un plazo de 20 años y está destinada a proyectos de inversión productiva. Sin embargo, hasta ahora no se ha informado si estos recursos ya están siendo utilizados o cuándo se aplicarán. La falta de claridad sobre el uso de este empréstito, sumada a las diferencias entre cifras oficiales y declaraciones de la gobernadora, ha generado incertidumbre entre ciudadanos y analistas. A menos de dos años de que concluya la administración de Layda Sansores, Campeche se ha consolidado como el estado con mayor pobreza extrema de la Península de Yucatán. Mientras el gobierno estatal presume avances que solo existen en el papel, la población enfrenta día a día una realidad marcada por el desempleo, el abandono del campo y la falta de oportunidades. En contraste, el gasto en imagen institucional ha aumentado. Desde espectaculares hasta campañas digitales pagadas, el gobierno de Campeche parece más preocupado en cuidar su reputación que en resolver los verdaderos problemas del estado. Esa desconexión con la realidad ha generado un creciente malestar social que se refleja en cada rincón del territorio campechano. Con la novedad de que no es novedad: el gobierno de Campeche, que encabeza Layda Sansores, está prácticamente en bancarrota. El origen de esta frase se remonta hasta los cambistas medievales, personajes especialistas en el cambio de moneda, esenciales para el comercio y el desarrollo de la banca en la edad media, los cuales se instalaban en un banco de madera que tenía también un espacio para las monedas con la finalidad de poder realizar sus transacciones con mayor comodidad. Ocurría en varias ocasiones que cuando se les acumulaban las deudas, sus acreedores se presentaban en su puesto del mercado o la plaza pública y les rompían la banca, por lo cual se quedaban en “banca rota”. Pobres campechanos, padecen del consuelo del ahorcado, me ahorcaron, pero les saqué la lengua, pero eso sí, campechanos con pobreza feliz.

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