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POR CULPA DE LOS CACHIRULES, MEXICO NO FUE AL MUNDIAL … PARA PASAR VERGÜENZAS SI SOMOS CAMPEONES, UNA VEZ MÁS ELIMINADOS Y ASI SERÁ POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS, EN CAMBIO ISAAC DEL TORO
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POR CULPA DE LOS CACHIRULES, MEXICO NO FUE AL MUNDIAL … PARA PASAR VERGÜENZAS SI SOMOS CAMPEONES, UNA VEZ MÁS ELIMINADOS Y ASI SERÁ POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS, EN CAMBIO ISAAC DEL TORO

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Gilberto Jiménez Carrillo

En 1988, a tan solo dos años del Mundial de Fútbol, la Selección de fútbol de México se vio envuelta en el escándalo de los cachirules, un caso de alineación indebida que ocasionó su descalificación rumbo a la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990. ¿Por qué México no fue al Mundial de 1990? La respuesta está en el polémico caso que comenzó como un intento de ganar ventaja en un torneo juvenil Sub-20 y desencadenó en uno de los casos más bochornosos de las selecciones nacionales de México, tras descubrirse la falsificación de actas de nacimiento. El término “cachirules” se utilizó para describir a jugadores que fueron registrados con edades menores a las reales para poder participar en torneos juveniles. La palabra es plural de “cachirul” referido a persona mentirosa. A finales de los años 80, todo parecía ir en orden. La selección sub-20 de México competía en el torneo de Concacaf que otorgaba boletos al Mundial juvenil de 1989 a celebrarse en Arabia Saudita. El equipo ganaba partidos, avanzaba sin mayores problemas y terminó consiguiendo su clasificación como subcampeón. Pero mientras eso ocurría, fuera del campo comenzaba a formarse una historia muy distinta. El periodista Antonio Moreno, al revisar datos y seguir distintas pistas, encontró algo que no cuadraba. Algunos jugadores del equipo no tenían la edad que decían tener. En un torneo donde el límite era de 20 años, había futbolistas que lo superaban. No era un detalle menor: se habían presentado documentos alterados para hacerlos pasar por otra edad. A esos jugadores se les empezó a llamar “cachirules”. Los primeros nombres que salieron a la luz fueron los de José de la Fuente, Gerardo Jiménez, José Luis Mata y Aurelio Rivero, conocido como “el coreano”, nacido el 25 de octubre de 1961, o sea que para el para el premundial juvenil sub 20, tenía 27 años, siete más que el límite permitido. A partir de ahí, la investigación comenzó a crecer. Lo que al inicio parecía una sospecha se convirtió en algo más grande. Nombres, actas de nacimiento y registros empezaron a salir a la luz poco a poco. Y lo más grave no era solo que los jugadores estuvieran registrados con edades falsas, sino que esto no era algo improvisado. Existían decisiones desde dentro de la propia estructura del futbol mexicano que permitieron que eso ocurriera. La Concacaf (Confederación de Fútbol de la Asociación del Norte, Centroamérica y el Caribe), investigó y confirmó la irregularidad. El castigo llegó el 19 de mayo de 1988: México fue descalificado del Mundial juvenil de 1989 y la selección sub-20 fue suspendida. Además, varios directivos fueron sancionados, algunos incluso inhabilitados de por vida. Hasta ese momento, parecía que el daño estaba contenido. Pero la historia no terminó ahí. Los dirigentes del futbol mexicano no aceptaron la sanción tal cual e intentaron apelar ante la FIFA, buscando reducir o eliminar el castigo. Confiaban en sus relaciones dentro del organismo internacional, en su influencia, en la posibilidad de que la decisión cambiara. Fue un error. El 30 de junio de 1988, la FIFA tomó una decisión aún más dura: no solo respaldó la sanción inicial, sino que la amplió a todas las selecciones mexicanas. Durante dos años, México quedó fuera de cualquier competencia internacional oficial. Eso significó perder mucho más que un torneo juvenil. México ya había clasificado a los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, pero no pudo asistir. Y lo más doloroso: quedó fuera del Mundial de Italia 1990, sin siquiera tener la oportunidad de competir por un lugar. Fue un golpe directo a toda una generación. En ese momento, el futbol mexicano contaba con jugadores en gran nivel. El caso más claro era Hugo Sánchez, figura del Real Madrid y uno de los delanteros más importantes del mundo en ese momento. Venía de temporadas impresionantes, marcando goles y ganando títulos en Europa. Para muchos, el Mundial de 1990 era el escenario ideal para verlo en su mejor versión con la selección. El castigo no solo dejó fuera a un equipo, dejó fuera a un país entero del futbol internacional. Y mientras tanto, en México, el escándalo crecía. La investigación llegó incluso a instancias legales. Autoridades revisaron documentos, se realizaron interrogatorios y algunos jugadores reconocieron haber registrado edades falsas con el respaldo de directivos. Se habló de falsificación de actas de nacimiento y de un sistema que llevaba tiempo funcionando de esa manera. Más que un error puntual, el caso de los cachirules exhibió una práctica que venía de años atrás. Los cachirules, la vergüenza del futbol mexicano que, por cierto, digan lo que digan nunca de los nunca será campeón de una copa del mundo, al pueblo conformista le venden falsas ilusiones, cuando en su pequeñez le basta y sobra con llegar al quinto partido, el fútbol mexicano no da para más y eso que tiene 94 años participando en mundiales, en cambio en tan solo una generación Marruecos ya fue cuarto lugar y Croacia subcampeón. El mismo día que la chafa selección mexicana perdió contra Inglaterra, el ciclismo mexicano escribió una de sus páginas más memorables en el Tour de Francia. ISAAC DEL TORO cruzó la meta en Barcelona con los brazos en alto después de una actuación impecable junto a su compañero del UAE Team Emirates, Tadej Pogacar, para conquistar la segunda etapa de la ronda francesa y poner fin a una espera de 37 años sin un triunfo mexicano en la competencia más importante del mundo. Isaac del Toro al igual que Gilberto Mora “morita”, también es de Baja California, también está chavo y nadie, absolutamente nadie, se fue al Ángel de la Independencia a festejar la hazaña, esa es la diferencia.

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