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Nunca segundas partes fueron buenas… ¿o sí?

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Eduardo Ortega Solano
ANÁLISIS DE ALTURA
17/08/2026

Hay una vieja frase que dice que nunca segundas partes fueron buenas. Aplica para películas, libros, historias y, muchas veces, también para la política, donde un gobernante que regresa a un cargo suele cargar con el desgaste de su primera etapa. Sin embargo, Toño Ochoa parece dispuesto a demostrar que también hay excepciones. Su primer informe de la segunda temporada al frente del Ayuntamiento de Durango permite advertir que esta nueva etapa tiene una ventaja que la primera no podía tener: tres años de experiencia, conocimiento mucho más preciso de la ciudad y, sobre todo, el pulso de lo que la ciudadanía necesita.

En su primera administración Toño Ochoa dejó resultados importantes, pero quizá el rasgo que mejor define su gobierno es el sentido social que ha decidido imprimirle. El Hospital del Niño 460 es uno de los mejores ejemplos de lo que se construyó durante esa primera temporada. Después de aproximadamente tres décadas de pagar la renta de un inmueble para prestar este servicio, Durango cuenta ahora con un hospital municipal propio, con mejores instalaciones y mayores posibilidades de atención. A esto se suman las Clínicas del Seguro Médico Familiar, que ya cuentan con una cuarta unidad, las brigadas médicas, los medicamentos gratuitos, los Comedores Comunitarios y programas como Apapacho. Son acciones que van más allá de la tradicional responsabilidad municipal de pavimentar, iluminar, recoger basura o mantener parques, pero que responden a necesidades reales de las familiasduranguenses.

Precisamente por eso existe una crítica recurrente hacia Toño Ochoa: que realiza acciones que estrictamente no le corresponderían al municipio. Puede ser una discusión válida desde el punto de vista de las competencias gubernamentales, pero hay otra pregunta que también debe hacerse: ¿qué hace un gobierno cuando encuentra una necesidad social que está frente a sus ojos? Toño Ochoa ha optado por no esconderse detrás de las competencias legales y, dentro de sus posibilidades, asumir parte de esa responsabilidad. Eso explica que su administración combine programas sociales con pavimentación, alumbrado, limpieza, mantenimiento de vialidades, infraestructura pluvial, recuperación de espacios públicos y proyectos como el Parque de la Vida, que transforma un antiguo basurero en un espacio de convivencia, deporte y áreas verdes.

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También merece atención una de las características que se ha convertido en sello de esta administración: la participación ciudadana. El Presupuesto Participativo llega a su cuarto año, permitiendo que los propios habitantes decidan qué obras consideran prioritarias para sus colonias, comunidades y escuelas. No se trata solamente de construir, sino de preguntarle a la gente qué necesita y permitir que una parte de los recursos públicos responda directamente a esas decisiones. Es una forma de gobierno que, bien utilizada, ayuda a reducir la distancia entre el Ayuntamiento y la ciudadanía.

Todo este trabajo, tanto en la primera como en la segunda temporada, ha contado con un elemento político que también debe reconocerse: la estrecha coordinación entre Toño Ochoa y el gobernador Esteban Villegas. No es una relación reciente ni surgida a partir de este informe. Desde el primer periodo municipal ha existido un respaldo constante del Gobierno del Estado, que ha permitido impulsar proyectos y obras que requieren la participación de ambos niveles de gobierno. Esa relación ha sido particularmente importante para Durango capital y, al mismo tiempo, ha contribuido a consolidar una visión compartida sobre el desarrollo de la ciudad.

Y aquí es donde el informe municipal comienza a tener inevitablemente una lectura política. Porque Toño Ochoa no solamente está presentando resultados de gobierno, también está construyendo, sin necesidad de decirlo abiertamente, el expediente que puede convertirlo en el candidato más competitivo  para 2028. Si finalmente se concreta una alianza entre PRI y PAN, hoy por hoy Toño Ochoa parece ser el puntero de esa posible candidatura. Su nombre ya es considerado dentro de ambos partidos como el perfil más fuertes para buscar la gubernatura y, hasta ahora, ninguno de los otros posibles aspirantes parece contar con una combinación similar de experiencia, exposición pública y resultados de gobierno.

La circunstancia resulta particularmente interesante porque Toño Ochoa tiene algo que otros aspirantes todavía tendrían que construir: una responsabilidad de gobierno que puede ser evaluada y una ciudad completa como escaparate de sus resultados. Además, las mediciones de opinión comienzan a darle un activo político adicional. En junio pasado, Demoscopía lo colocó como el alcalde mejor evaluado de Durango y séptimo a nivel nacional, con 63.9 por ciento de aprobación. No significa que una encuesta determine una candidatura, mucho menos una elección, pero sí ayuda a explicar por qué su nombre comienza a tomar fuerza cuando se habla de la sucesión.

Por supuesto, falta mucho para 2028 y todavía pueden cambiar las circunstancias, las alianzas y los nombres. Pero si el PRI y el PAN terminan encontrando un punto de coincidencia, Toño Ochoa llega a esa conversación con una condición que puede ser determinante: es un alcalde reelecto, conoce la administración pública, tiene una relación política sólida con el gobernador y cuenta con una plataforma de resultados que puede presumir tanto en obra como en política social. En otras palabras, no tendría que empezar a construir un perfil desde cero.

Por eso este primer informe de la segunda temporada tiene una lectura que va más allá de las cifras y los programas. Toño Ochoa está demostrando que su segundo periodo no es simplemente la continuación del primero, sino una etapa en la que la experiencia comienza a convertirse en una ventaja. Conoce los problemas, sabe dónde están las necesidades y tiene mayor capacidad para decidir qué debe hacerse. Y mientras esa experiencia se traduce en resultados, también se fortalece su posición política.

Así que quizá habrá que modificar aquel viejo refrán. Nunca segundas partes fueron buenas, dicen. En el caso de Toño Ochoa, al menos hasta ahora, la segunda temporada parece estar resultando mejor que la primera. Y si mantiene ese ritmo, no solamente estaremos hablando de un alcalde que busca cerrar bien su administración, sino del personaje que, hoy por hoy, parte adelante en la carrera por convertirse en el candidato de una eventual alianza PRI-PAN para buscar la gubernatura de Durango en 2028.

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Opinologo sin preferencia partidista. café, política y tecnología. Editorialista del periódico Órale que Chiquito, Columnas Análisis de Altura, Los Puntos Sobre i’es . Mesa política y Cueva de Lobos en Lobos Cadena 7
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