Dark Mode Light Mode
Dark Mode Light Mode
El suicidio se puede prevenir
¿CORCHOLATAS O TAPADERAS? DA LO MISMO, AL FINAL TODO QUEDA EN FAMILIA.
¿Narcopartido? El problema de pedir que te defiendan

¿CORCHOLATAS O TAPADERAS? DA LO MISMO, AL FINAL TODO QUEDA EN FAMILIA.

Avatar photo
Gilberto Jiménez Carrillo
28/09/2026

Los mexicanos de cierta edad conocimos bien el formato. Los domingos, varias familias competían por premios en el programa En Familia con Chabelo. Había juegos, cuates de provincia y, al final, la catafixia, que consistía en el intercambio de un objeto por otro, sin importar si el valor de ambos es igual, mayor o menor. Al final del programa, los ganadores de un premio debían decidir si se lo quedaban o se arriesgaban a entrar a “la catafixia” para cambiarlo a ciegas por lo que había oculto. La palabra se volvió tan popular en México que fue incluida en el Diccionario de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua. También se usa como verbo: catafixiar. En el programa ‘En familia con Chabelo’, las familias concursaban para ganar automóviles o viajes. En la versión Morena compiten por gubernaturas. Morena recuperó la vieja emisión televisiva, con algunos cambios: los concursantes conocen al gobernador, los premios son gubernaturas y el público no puede revisar qué había dentro de la encuesta. Morena comenzó a destapar a sus corcholatas para 2027. Aunque, vistos nombres y sobre todo sus padrinos, quizá deberíamos llamarlas tapaderas. Vaya, algunas no vienen a descubrir una candidatura, sino a encubrir la continuidad de quienes ya gobiernan. Cambia el participante; el poder procura permanecer en casa. A las personas seleccionadas les llaman “coordinadores” porque todavía no deben llamarlas candidatas. A sus recorridos no les dicen campañas porque legalmente aún no deberían serlo. Y al mecanismo de designación le llaman encuesta porque sería demasiado franco llamarlo ratificación. La ironía mayor es el antinepotismo. La reforma constitucional comenzará a aplicarse hasta 2030, pese a que la presidenta Claudia Sheinbaum propuso hacerlo desde 2027. Morena prometió, no obstante, respetarlo internamente desde las próximas elecciones. Y lo está haciendo a su manera: no puso a los parientes directos; puso a quienes los parientes quisieron. El antinepotismo guinda no acabó con las herencias políticas. Apenas les pidió cambiar de apellido. Zacatecas es casi una caricatura. Saúl Monreal no puede suceder a su hermano David, pero aparece Verónica Díaz Robles, exesposa de Luis Enrique Monreal, hermano de David y Ricardo. Díaz trabajó en el ayuntamiento del actual gobernador y después fue delegada de los programas del Bienestar. Morena podrá alegar que una excuñada ya no es jurídicamente familia. Políticamente, en cambio, el apellido ausente llena toda la boleta. No continúa un Monreal, pero sí el monrealismo por afinidad. Es así, le cerraron la puerta al nepotismo y lo hicieron entrar por la de servicio. No todos los nombramientos responden al mismo patrón, y decirlo fortalece, no debilita, el argumento. En Aguascalientes y Querétaro gobierna la oposición; por tanto, Nora Ruvalcaba y Santiago Nieto no heredan el aparato de un mandatario morenista. También hay gobernadores que pierden la catafixia, pero en seis estados gobernados por Morena aparece el mismo mecanismo: Monreal, Lezama, Salgado, Ramírez Bedolla, Vizcaíno y Sansores consiguen colocar, avalar o vetar a quienes aspiran a sucederlos. No es “una baraja nueva”. Son cartas conocidas redistribuidas por quienes todavía controlan la mesa. Claudia Sheinbaum puede cambiar al tahúr; pero los gobernadores conservan buena parte de los demás jugadores. Las designaciones exhiben, además, la ficticia unidad del movimiento. Las corcholatas no solo revelan herederos: muestran qué gobernador conserva poder de veto, qué grupo mantiene la franquicia y cuál fue expulsado del negocio. Por supuesto que esto ocurrió durante el priismo y también bajo gobiernos panistas. Gobernadores que intentaron imponer sucesores, familias convertidas en grupos políticos y cargos públicos utilizados para fabricar candidaturas no son inventos de Morena. Max Weber utilizó el concepto de patrimonialismo para describir sistemas en los que el gobernante administra lo público como extensión de su patrimonio personal. Eso es lo que asoma detrás de estas sucesiones. Los gobernadores ya no administran únicamente sus estados, pretenden administrar también a quien habrá de recibirlos. La candidatura se convierte en parte del patrimonio político que buscan entregar antes de salir. Para ello sirven los cargos, los programas sociales, el presupuesto, la exposición pública y la estructura territorial. Durante años se fabrica al heredero; después, el partido organiza una encuesta que rara vez publica íntegramente y presenta el resultado como “decisión del pueblo”. Morena no es una agencia de colocación cualquiera. Es una agencia que forma, financia y promueve personal de confianza desde el propio gobierno. La interpretación creativa de su antinepotismo puede resumirse así: no puede ir el hermano, pero sí la excuñada; no puede ir el padre, pero sí la candidata autorizada por padre e hija; no puede ir el pariente, pero sí el secretario de Gobierno, de Finanzas o la suplente. No se hereda directamente el cargo: sehereda la estructura que decide quién habrá de ocuparlo. ¿Corcholatas o tapaderas? La pregunta es seria. La tapadera oculta que la encuesta muchas veces no elige, sino ratifica; que el gobernador interviene sin figurar como elector, y que el nepotismo puede respetarse nominalmente mientras se conserva materialmente la dinastía. El pueblo “decide”, pero no conoce las cifras completas de su decisión. Es la catafixia perfecta: se entrega la candidatura y después se guarda la caja. En el famoso programa de TV, las familias concursaban para ganar automóviles o viajes. En la versión Morena compiten por gubernaturas; aunque algunos viajes, incluso en avión privado, ya venían incluidos. Chabelo mostraba los premios antes de la catafixia. Morena prefiere ocultar las encuestas después de ella.

Cambió la generación en Palacio Nacional. En los estados permanece intacta la costumbre de heredar la plaza. Chabelo preguntaba si la familia quería conservar el premio o arriesgarse a la catafixia. Morena eliminó el riesgo: el gobernador propone, la encuesta ratifica y la dirigencia anuncia. Puede cambiar el apellido y hasta la facción. Al final, todo queda en familia. Extracto del articulo: En familia con Chabelo… y Morena, de Veronica Malo Guzmán publicado en Sdnoticias el 16 de septiembre del 2026.

Email: ogilbertojimé[email protected]

Advertisement

Add a comment Add a comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Previous Post

El suicidio se puede prevenir

Next Post

¿Narcopartido? El problema de pedir que te defiendan

Advertisement