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Encuestas, sueños y promesas

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Mientras no se legisle para no tener por una razón o por otra, habrá elecciones tan seguidas como actualmente sucede en nuestro país, no habrá dinero que nos alcance, y seguiremos teniendo “la democracia más cara del mundo”. De acuerdo al INE, para realizar las elecciones de presidente de la República, senadores, diputados federales, locales y nueve gobernaturas. Los consejeros aprobaron más de 22 mil millones de pesos que podría costarnos esta elección para elegir 20 mil puestos de elección popular. De ese rubro, casi 11 mil millones de pesos serán para los partidos políticos y todo de nuestros impuestos.

En este contexto, los de la 4T quieren repetir otros seis años, mientras que Claudio X González a través de Xóchitl Gálvez, el PRI, PAN y PRD se mueren por regresar a los privilegios del poder y “casi el paraíso” como el titulo de la novela de Luis Spota. Detrás de la danza de miles y miles de millones de pesos que nos costará esta elección, esta lista una función de teatro para los electores: encuestas, sueños y promesas. Hay que apuntar que en esta coyuntura electoral habrá de elegirse por primera vez en la historia a una presidenta de México, pero también habrá en lugar de una fiesta de la “democracia”, una violencia política disfrazada de narcoviolencia, llena de demagogia y retórica en los discursos de quienes buscan el poder.

Podríamos destacar tres ejes que se perciben al día de hoy, y serían en primer lugar, las famosas encuestas que realizan empresas dedicadas a este tipo de trabajo para candidatas y candidatos de todos los partidos políticos. Como usted sabe, muchas encuestadoras no gozan de credibilidad ante la sociedad, fama que se han ganado a pulso por aquello del que paga manda y sale arriba en las encuestas. Dichas encuestadoras en muchas ocasiones no utilizan una técnica de investigación sociológica y por esa razón, las encuestas se convierten en un tema político en lugar de datos estadísticos serios y ser, un indicador para convencer al electorado por quien votar.

Otras de las premisas fundamentales de las y los que andan en busca de un puesto de elección popular, son las promesas de campaña. Dichas promesas las escuchamos en cada proceso electoral y resultan ser, la misma gata, nada más que revolcada. Prometer por parte de las candidatas y candidatos, es parte de su discurso, ningún partido se salva, aquí si hay piso parejo dice el refrán: prometer no empobrece, dar es lo que aniquila. A cuantas y cuantos políticos recordamos haber incumplido lo que prometen.

Si las candidatas y candidatos no cumplen con sus promesas, también hacen soñar a toda una sociedad. El discurso tiene que ser seductor, para que así, el elector sea seducido. Tal vez por eso, algunos políticos son considerados encantadores de serpientes. Después de todo, soñar no cuesta nada, lo que sucede es que las y los mexicanos en muchas ocasiones, hemos pasado de los sueños electorales a la realidad: una pesadilla. Por cierto, en esta elección presidencial el padrón electoral consta de casi 100 millones de mexicanas y mexicanos. ¿Cuántas y cuántos de ese padrón votarán y seguirán creyendo en las promesas y los sueños?

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