
En Durango, de acuerdo con Lauro Arce, no están prohibidos los narcocorridos y tampoco, en contra parte, los concursos de cantos por la paz. Hace unos días Arce Gallegos, director de la FENADU, director de facto del Instituto de Cultura del Estado, de la Escuela de Música Mexicana, entre otros puestos a pregunta expresa, el funcionario declaró a los medios: “en Durango, no están prohibidos los narcocorridos”, en clara referencia a los grupos que se presentarán en la Velaría y el palenque.
Solo le faltó decir al director de la FENADU, que Durango es el paraíso de la libertad de expresión y que toda la sociedad, puede hacer uso de ese derecho humano. Y ya que hablamos de mujeres y de traiciones, no se debe confundir la magnesia con la gimnasia o Chana con Feliciana. ¿O confundirá Lauro Arce la libertad de expresión con la apología del narco y la violencia que se narra en dichos corridos?
Dicen por ahí, que las víboras cambian de piel o que las políticas y los políticos cambian de partido, de sexo o de ideas y siempre, traen un as bajo la manga. Habría que estar muy pendientes del director de la FENADU en el ya próximo mes de octubre, cuando sería la final en Durango: de canto por la paz en México. No se sorprenda usted, si escuchamos en esas fechas a los voceros del gobierno del Estado, declarar que es un honor y un privilegio ser la sede de la final “canto por México”. Y tampoco, si escucha lo siguiente: la idea fue mía, yo se lo propuse a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cuando visitó Durango.
Ojalá que las diputadas y diputados de la actual legislatura tomen el ejemplo de lo que acaba de aprobar el congreso del Estado de Morelos. Los integrantes del congreso de ese Estado reformaron el código penal con un solo fin: prohibir los narco corridos y la apología que se hacen ellos, fueron más lejos; cantar en las ferias y eventos masivos, esos corridos, será un delito tipificado en el código penal. Las sanciones penales serán también, para los empresarios y para quienes faciliten los espacios públicos donde se canten narcocorridos y se haga apología.
Quienes hacen declaraciones como las de Lauro Arce, no mide las consecuencias y el daño que le hacen al tejido social. Debería el funcionario darse una vuelta por las escuelas primarias de Durango, y se daría cuenta que desde los primeros años de la primaria las niñas y los niños ya empiezan a cantar ese tipo de corridos y lo más grave, así van creciendo. Con el tiempo, en lugar de pensar como brillar en la academia, la cultura o el deporte, sueñan con ser como los hijos de los capos.