La historia política del dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno Cárdenas, vaya que ha dejado mucho que desear, y no es precisamente porque a la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, se le haya ocurrido “desempolvar” su caso para presionarlo por algún asunto en específico; el problema es que justo ese historial está marcado por diversos actos de corrupción mientras el líder del tricolor gobernó esa entidad, pues hoy incluso la Fiscalía Anticorrupción campechana está pidiendo su desafuero como legislador federal, pues existe el señalamiento por el desvío de recursos por el orden de los 83 millones de pesos, algo que deberá aclarar ante las instancias correspondientes, pues no basta con declararse “inocente”.
Señalamientos.
Uno de los señalamientos contra “Alito” es respecto al desvío de los recursos que la Federación depositó a la entidad a su paso por el gobierno, y mediante dos personas, que fungieron como prestanombres, se realizaron depósitos millonarios. De igual forma se le acusa de enriquecimiento ilícito, pues obtuvo propiedades más allá de lo que como funcionario pudo percibir como sueldo, además de la adquisición de terrenos muy por debajo de su valor real, posiblemente con la complicidad del Registro Público de la Propiedad del estado de Campeche. Todo está siendo investigado por las autoridades de esta entidad, y me parece que se deberá llegar hasta las últimas consecuencias; es probable que de ahí su deseo de mantenerse con fuero como legislador federal, y con ello evadir la acción de la justicia.
Cortina.
Lo más lamentable, es que el propio Moreno Cárdenas ha dicho que todo se trata de una “cortina de humo” por parte de Morena, ante todos los acontecimientos que han surgido en contra de los representantes y funcionarios emanados de ese partido. Suponiendo, sin conceder, que sí se esté utilizando su caso como esta “pantalla” mediática y social, pues tenía tiempo que no se sabía nada de estas denuncias, todo esto no elimina la responsabilidad de “Alito” en su probable participación en este cúmulo de delitos, por lo que me parece poco responsable y ético por parte del Senador de la República querer llevar estos temas jurídicos al terreno político. Insisto, podrá ser una estrategia del morenismo, sí, pero hoy, mañana o dos o tres años tendrá que responder a todas y cada una de las acusaciones que recaen en su contra, pues en algún momento también se le terminará el fuero, si es que no procede su desafuero.
Reelección.
Finalmente todo su actuar va teniendo sentido, pues recordemos como el año pasado modificó los estatutos del Revolucionario Institucional para mantenerse en esa posición al menos hasta el 2030, ello le permitirá tener la “sartén por el mango” en cuanto a las decisiones que él mismo tome en la distribución de las posiciones plurinominales en el Congreso de la Unión, y con ello seguir garantizando su fuero, pues al terminar en la Cámara Alta, más o menos en ese tiempo, podrá “brincar a la Cámara de Diputados. Lamentablemente todo eso lo permite nuestro sistema político, cuando estas “herramientas” legales protegen a quienes se presume cometen algún delito, no digo que sea culpable, pues eso lo habrá de determinar la autoridad correspondiente. Su reelección por cierto también habla del grado de corrupción que ejerce Moreno Cárdenas, pues la gran mayoría de los consejeros que aprobaron esa modificación a los estatutos, son perfiles comprometidos con él, y es lógico que no les importó “enterrar” la historia del priismo en nuestro país. Todo esto podría seguir poniendo en riesgo una alianza con el PAN en el futuro, por obvias razones.
Aviso.
Este espacio de colaboración, “La Grilla del Pájaro”, tomará un descanso durante los siguientes días. Nos leemos el próximo lunes 11 de agosto.
