Las practicas discrecionales en el uso y destino de los recursos públicos no son exclusivas de una clase gobernante, ni del partido en el gobierno en turno, se generan de manera indistinta y su impacto va en contra de la transparencia y del combate a la corrupción: Diccionario Pro-Integridad
El escándalo mediático alcanzado durante los últimos días en el que se ha envuelto al partido gobernante de Morena, por señalamientos a varios de sus representantes populares por el abuso en el uso de recursos para realizar viajes suntuosos, adquisición de diversos productos lujosos de alta gama, así como presuntos actos de corrupción, está revelando la descomposición de los que aseguraron que “eran diferentes”.
Es precisamente en estos escandalosos ejemplos que nos deberían llevar a reflexionar que el nuevo modelo que inventó el actual régimen para frenar el derecho a la información, la transparencia y la rendición de cuentas, no les está dando resultados.
Frente a ello es indispensable tener tantita memoria sobre todo que la refresquen aquellos que encabezan el proyecto de la “Cuarta Transformación”.
Fue precisamente la oposición al partido hegemónico del PRI encabezada por la izquierda mexicana la que durante varios años exigió que se terminara la opacidad y la discrecionalidad en la que se tomaban las decisiones y en la que permeaba la corrupción y fue así como se inicia un proceso transformador para dar paso al ejercicio del derecho a la información y la transparencia en el 2002.
El ejercicio del derecho a la información, la transparencia y la rendición de cuentas son elementos para fortalecer los sistemas democráticos como se supondría es el nuestro y han sido claves para que precisamente la izquierda encabezada por Morena hoy esté gobernando.
El asunto en este modelo mexicano cuyo gobierno hoy es encabezado a nivel federal por Morena, llegar al poder está siendo un tanto peligroso para los avances de la democracia porque como dice Edmund Burke “cuanto mayor es el poder, más peligroso es el abuso”.
El modelo de la Cuarta Transformación con la desaparición de los órganos garantes de la transparencia está demostrando que es regresivo ya que la instancia llamada “Transparencia para el Pueblo” pareciera que pretende implementar la opacidad y no la transparencia.
La incomodidad que le resulta a la Cuarta Transformación transparentar y rendir cuentas es clara, pero con toda esa intención lo que se ha develado hace unas semanas sobre el uso de recursos en viajes, artículos de lujo y hasta fiestas suntuosas es que es hay mecanismos más poderosos para hacer públicos los presuntos actos irregulares encabezados por personajes como el diputado Sergio Gutiérrez Luna, su esposa Diana Karina Barrera #DatoProtegido, el junior de Andy López Beltrán, Pedro Haces, Gerardo Noroña, etc., etc.
El gran problema que se observa en este tipo de abusos se registra de quienes se comprometieron a gobernar ejerciendo la “austeridad republicana” lo que no han cumplido.
Incluso ya se está generando un repudio no solo social, sino también de personajes de la misma Cuarta Transformación, empezando por la presidenta que ha criticado este tipo de acciones.
Lo que se requiere, es que los señalamientos no queden solamente en la denuncia pública que incluso está documentada de manera fehaciente por algunos periodistas con datos incluso publicados por los propios señalados, sino que se actúe abriendo investigaciones y sancionado en su caso.
*Coordinadora de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Facultad de Derecho y Ciencias Política de la UJED
Twitter @lululopezsalas. Instagram @LourdesLópezSalas.
