El anuncio que hiciera Jorge Romero, líder nacional del PAN, en el relanzamiento de ese partido, indudablemente que generó un movimiento telúrico en varias entidades del país, pues aseguró que ese instituto político, ya no iría en alianza con ninguna marca en las elecciones por venir, lo que debió prender los focos rojos en estados como Nuevo León y Durango, en donde esas negociaciones van muy avanzadas.
No es ningún secreto que en el caso de Durango, “Unidad y Grandeza” dio muy buenos resultados y que la lógica indicaría, replicar esa misma formula en el 2027 y en el 2028, de ahí que no se entienda la postura de Jorge Romero de cerrarse a cualquier alianza, afirmando que es él quien las aprueba o no, como dando a entender que es con él con quien deben negociar quienes toman las decisiones en los estados y con nadie más.
Lo anterior, bien podría generar una “rebelión” en el caso de Durango, pues aquí los panistas, saben la importancia de ir aliados con el PRI, alianza que les ha permitido derrotar a Morena y sus aliados, en las elecciones del 2022, 2024 y 2025, por que lo que pudiera ocurrir que aunque Jorge Romero no apruebe dicha coalición aquí, tanto blanquiazules como tricolores pudieran ir de facto, lo que no sería nuevo.
Basta recordar que el pasado 1o de junio, ambos partidos, fueron juntos en una alianza llamada “Unidad y Grandeza”, en donde los logotipos de ambas marcas, fueron prácticamente imperceptibles, es decir, le apostaron más a los perfiles que iban en las boletas, algo que pudieran replicar en el corto y mediano plazo, ya sea con la venia del líder nacional del PAN o sin ella, por lo que la “rebelión” es factible. Al tiempo.
