
Durango enfrenta un vacío jurídico que lastima tanto a hombres como a mujeres: la ausencia de que se castigue la falsa paternidad, en un contexto donde los derechos familiares y la justicia social, deben caminar de la mano, de ahí que resulte urgente que el Congreso del Estado, reconozca y castigue la simulación dolosa de la filiación, algo que ya propusieron los diputados locales Ernesto Alanis Herrera y Héctor Herrera.Los casos de falsa paternidad no son aislados ni anecdóticos, cada año, en juzgados de todo el país, se ventilan historias de hombres obligados a asumir hijos que no son suyos, mientras que verdaderos padres son desplazados de sus responsabilidades. En Durango, el marco legal civil permite rectificaciones, pero carece de un componente penal que sancione el dolo, el engaño o la manipulación deliberada de la identidad familiar. Tipificar la falsa paternidad como delito, equipararía el castigo que ya se ejerce al fraude financiero o la falsificación de documentos, una legislación moderna y justa debe proteger a todos los involucrados, no solo a quien se beneficia de ella y esa es la gran oportunidad que tiene el Congreso del Estado, solo falta que los representantes de las distintas fuerzas políticas se pongan de acuerdo. Durango puede ser pionero en reconocer la falsa paternidad como una forma de violencia familiar y de fraude a la justicia, de la que muchos hombres se benefician hoy en día, por lo que incorporar esa figura al Código Penal del Estado, enviaría un mensaje claro de respeto a la verdad y a la responsabilidad, por lo que castigar la mentira en el núcleo más importante – la familia – marcaría un precedente muy valioso para la entidad.