
Un hombre de fiar es aquel en quien se puede confiar, o sea digno de confianza. Esta expresión se utiliza para describir a alguien que es leal, honesto y fiable, un término que puede aplicar tanto a un contexto de novela como a una persona real con cualidades de confiabilidad. El sistema político del país está bastante corrompido. A pesar de haber personas con buenos objetivos, la mayoría sólo persiguen intereses personales. Muchas cosas han sucedido que han dado bastante de qué hablar. Los escándalos de la clase política morenista están consumiendo al círculo íntimo y cercano del ex presidente López Obrador. En cuestión de semanas, la frivolidad de algunos miembros de la clase política que está en el poder, han sido causa y motivo que contradicen la austeridad pregonada por el movimiento fundado por el Licenciado Andrés Manuel López Obrador, por cierto, un mexicano sin tacha. Nombrar funcionarios ambiciosos y corruptos acarrea riesgos graves, como el daño a la credibilidad institucional, la distorsión del servicio público y el deterioro de la infraestructura política interna. Esto se manifiesta en el desvío de recursos y el abuso de poder para beneficio propio. A toda prueba, es una frase que significa que algo o alguien es perfecto, auténtico y ha sido verificado exhaustivamente, demostrando su calidad y validez sin lugar a dudas, o que está listo para ser usado o aplicado en cualquier circunstancia sin temor a fallar o ser de mala calidad. A toda prueba es un modismo que expresa resistencia y fiabilidad total. Desde el inicio del sexenio de AMLO, el Licenciado César Yáñez Centeno ha estado expuesto a diversos ataques mediáticos que a muchos hubieran doblado a la primera, recordarlos en esta columna no es necesario, pues son del dominio público, lo que no es tan del dominio público pero por sus hechos los conoceréis es el acrisolado carácter del actual subsecretario de gobernación, un hombre con una fuerte integridad, que actúa con valores sólidos, responsable de sus actos y poseedor de la fortaleza para tomar decisiones correctas, incluso en situaciones difíciles, es de esos que están hechos a toda prueba. De muchos es sabido y para los que no los saben, el Licenciado César Yáñez se forjó en la brega, lo cual significa que se formó a través del esfuerzo, la lucha y las dificultades, como trabajar con un metal caliente para darle forma. La brega se refiere a luchar contra los riesgos, trabajos o dificultades para superarlos. Durante muchos años, César Yáñez se levantaba primero y se acostaba después de que lo hiciera Andrés Manuel López Obrador. Durante estas extenuantes jornadas de trabajo, a la par y con el mismo entusiasmo, pasión y sobre todo convencimiento del proyecto y movimiento que se estaba forjando, Cesar Yáñez llevaba la agenda de quien se convertiría en presidente de México. Junto con López Obrador y unos cuantos más, César Yáñez es fundador de un movimiento político social que está transformando la nación. Mientras el líder dormía plácidamente después de arduas y a veces espinosas jornadas de trabajo recorriendo el país, César le robaba horas al sueño planeando la logística del día siguiente. Un hombre de esta hechura es imposible que rinda malas cuentas. Ya es tiempo que César Yáñez ocupe cargos de dirección. Un político que “donde lo pongan da resultados” es un término coloquial para un funcionario público o político que demuestra habilidad administrativa, capacidad de liderazgo, y creatividad para resolver problemas en cualquier puesto de gestión pública. Cesar Yáñez no ha sido secretario de estado, tampoco director de alguna paraestatal, ya es tiempo de que este hombre de probada capacidad ocupe un cargo de mayor relevancia donde pueda desarrollar a plenitud su enorme potencial, lo cual no solo es garantía de eficacia y eficiencia, sino además ejemplo de prudencia en el decir y en el hacer. Desde esta humilde columna y con la libertad de ideas y expresión de la cual gozamos los mexicanos, me permito sugerir que, para evitar sobresaltos, decepciones y riesgos políticos innecesarios, en lo sucesivo, los cargos del gobierno federal de primer nivel sean ocupados por perfiles como el del Licenciado César Yáñez Centeno, un mexicano sin tacha, que al igual que la pluma Bic, no sabe fallar.
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