
El pasado 19 de noviembre de 2025 el H. Congreso del Estado de Durango aprobó la llamada Ley Nicole. Una reforma al Código Penal del Estado de Durango que prohíbe las cirugías estéticas en menores de 18 años. Sólo se permitirán intervenciones médicas en menores si son procedimientos reconstructivos justificados por una razón médica, como malformaciones congénitas, accidentes u otras condiciones en que haya un riesgo real para la salud. Esta ley establece, en resumen que quienes realicen cirugías estéticas a menores sin justificación médica pueden enfrentar prisión de 4 a 8 años y multas de 300 a 600 UMA (Unidad de Medida y Actualización).
Además, si alguien realiza procedimientos médico-quirúrgicos especializados sin certificación o título profesional válido —o quien se atribuya indebidamente funciones médicas— se expone a 2 a 6 años de prisión y multas de 200 a 500 UMA. Asimismo, las clínicas que realicen estos procedimientos sin cumplir los requisitos también pueden recibir sanciones, incluyendo clausuras. Los padres o tutores de menores que autorizan o permiten cirugías estéticas pueden ser acusados por “omisión de cuidados”, con penas que también van de 4 a 6 años de prisión.
¿Cuál es la realidad impactante detrás de esta ley? Bueno, resulta que esta ley surge tras el fallecimiento de una menor de 14 años —Paloma Nicole — quien murió luego de ser sometida a cirugías estéticas en una clínica privada. Ese caso evidenció la falta de regulación sobre los procedimientos quirúrgicos en menores. Así como la carente consciencia de la aceptación del cuerpo y los trastornos mentales que surgen de la no aceptación, crítica y hasta odio al físico femenino. Además, no hay que desdeñar la injerencia de las redes sociales en este fenómeno, pues es por todos sabido que, en las redes, se publican modos de vida que exponen una vida perfecta y aspiracional, originando como consecuencia, que quienes no pueden cumplir con estas aspiraciones, trasladen sus emociones a cosas negativas, como la depresión, trastornos alimenticios o trastornos dismórfico corporal.
Evidentemente estamos viviendo una época compleja que, por un lado, nos permite disfrutar de las ventajas de las redes sociales, la conectividad, el acceso a información y demás bondades pero que, por otro lado, se muestran las afectaciones a la salud mental y física de quienes, probablemente personas vulnerables, se dejen llevar por un discurso utópico de cómo es una vida y cuerpo “perfectos” que, claramente están muy alejados de la realidad.
Autora: Jacquelinne Varona
Columna Viento Favorable