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RUBÉN ROCHA NO ES MORENA Y MORENA NO ES RUBÉN ROCHA

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Gilberto Jiménez Carrillo
05/05/2026

En un país donde la política es una labor compleja y apasionada, Morena ha surgido como el director de orquesta, atrayendo a políticos de diferentes ámbitos y corrientes ideológicas. Pero, ¿Qué hace que este partido sea tan irresistible? Hace una década, Morena ni siquiera existía. Hace ocho años, no tenía una sola de las 32 gubernaturas del país y carecía de poder en el Congreso. Hoy, este partido ha consolidado su poder territorial de manera impresionante, con victorias en 23 estados, hogar de más de 92 millones de mexicanos. Casi tres de cada cuatro habitantes del país viven en regiones gobernadas por Morena. Este partido ha acumulado más poder territorial que el PRI en su última etapa de esplendor, coronada en 2012 con la victoria de Enrique Peña Nieto en las presidenciales y su reflejo en el Congreso. Pero, insisto, ¿Qué es lo que hace que Morena sea tan atractivo? ¿Por qué políticos de diferentes ideologías y trayectorias se sienten atraídos hacia sus filas? Es comprensible que exista controversia en torno a la migración de políticos de diversos partidos hacia Morena. Algunos lo ven como un ejercicio pragmático de adaptación a una nueva realidad política, mientras que otros lo critican como una muestra de oportunismo sin ideales ni principios claros. La realidad es que la política mexicana ha experimentado una crisis de las ideologías, la sociedad misma padece de identidad. En tiempos anteriores, las salidas de los partidos se debían a diferencias ideológicas o desacuerdos con las dirigencias. Había una lealtad partidaria y convicciones ideológicas que guiaban a los políticos. Hoy en día, el pragmatismo prevalece. Los intereses personales y la supervivencia en la nómina parecen ser los principales motores de la política. Como en las épocas doradas del autoritarismo priista, todo aquel ciudadano que quiera hacer política tiene que integrarse a las filas del único partido relevante, antes el PRI, ahora Morena. Y, cuando el club se hace el único y más grande, se cuela la gente con las peores prácticas y valores. Morena creció,pero mucho poder son también muchos problemas y eso, inevitablemente, va en el paquete. Morena es un movimiento político más grande que todos sus integrantes por muy renombrados que estos sean, pues o hay que perder de vista que MORENA se debe única y exclusivamente a sus votantes y al pueblo de México más que a cualquier diputado, senador o gobernador. Es muy legítimo que al ser integrante o hasta simpatizante de un partido político aspire a ser candidato a un cargo de elección popular, pero eso no se traduce como si Morena fuera agencia de colocaciones, pues el Licenciado Andrés Manuel López Obrador acompañado del leal y eficaz Licenciado César Yáñez, no escatimaron energías y decidieron enfrentar varios peligros en su tenaz labor por la recuperación democrática del país. MORENA tiene la suficiente ideología y principios, para que de la noche a la mañana la imagen o buen nombre del partido se vea manchada por la presunta mala actuación de un militante egresado de sus filas. La política es un escenario donde se representan los anhelos y sueños de una nación que busca un futuro mejor. Es responsabilidad de los líderes políticos llevar a cabo esta representación con integridad y compromiso, y no simplemente como un juego de conveniencias temporales. Si Ruben Rocha falló y es culpable de los delitos que le imputan, entonces que pague las consecuencias, de lo contrario que sea exonerado. Morena es un partido de convicciones, de principios y de valores, quienes no tienen esos méritos o son débiles o frágiles y al momento de gobernar, legislar o ser funcionarios públicos representando a MORENA, tarde o temprano van a sucumbir y serán exhibidos, pero ello no indica que el resto sea igual o que el partido sea una caterva de sinvergüenzas.  Las personas que siguen y militan en el partido y eventualmente tiene una conducta deshonrosa es sencillamente porque desde su incorporación tenían convicciones muy frágiles. Las acusaciones en contra del gobernador con licencia de Sinaloa no rompen la unidad de Morena, porque Rubén Rocha no es Morena y Morena no es Rubén Rocha. Hoy más que nunca, es momento de dialogar, proponer y construir un país que avance sin dejar a nadie atrás. Lo más importante de un partido político es escuchar a sus militantes, por eso, más allá de darle importancia o cargar a un personaje como el gobernador sinaloense, el Movimiento de Regeneración Nacional continúa siendo el mejor espacio para sumar ideas y consolidar las transformaciones que México ya inició.

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