
El pasado 25 de mayo, el mundo de la música y la cultura recibió con tristeza la noticia de la muerte de Sonny Rollins, uno de los saxofonistas más influyentes en la historia del jazz. Su partida marca el final de una era y nos invita a reflexionar sobre el inmenso legado que dejó, tanto en el ámbito musical como en el cultural.
Nacido en Nueva York en 1930, Rollins se convirtió desde joven en una figura central del jazz moderno. Su carrera, que abarcó más de siete décadas, estuvo marcada por una búsqueda constante de innovación y autenticidad. Con discos emblemáticos como “Saxophone Colossus” y colaboraciones con leyendas como Miles Davis y Thelonious Monk, Rollins redefinió el papel del saxofón en el jazz y demostró que la música puede ser un vehículo de exploración espiritual y social.
Sonny Rollins era conocido por sus improvisaciones audaces, llenas de energía y creatividad. En México, su música tuvo especial resonancia entre músicos y aficionados, quienes encontraron en sus solos una inspiración para romper barreras y buscar una voz propia. Rollins enseñó, sin palabras, que improvisar es también una forma de vivir: enfrentar la incertidumbre con valentía y aprovechar cada oportunidad para crear algo nuevo.
Más allá de sus grabaciones y conciertos, Rollins fue un defensor de la justicia social y la igualdad. En los años 50 y 60, participó activamente en movimientos por los derechos civiles, usando su arte para denunciar la discriminación y promover el respeto. Su ejemplo sigue vigente en una época donde la música continúa siendo herramienta de cambio y diálogo.
La muerte de Rollins nos recuerda la importancia de honrar a quienes, a través de su arte, transforman el mundo. Su música sigue viva en discos, partituras y recuerdos, y su influencia se extiende a nuevas generaciones de músicos mexicanos que encuentran en él un modelo de integridad y pasión. Decía Rollins: “La música es mi vida, y la vida es improvisación.” Hoy, su mensaje resuena más fuerte que nunca.
Sonny Rollins dejó huella imborrable en la cultura global y local. Su muerte es una pérdida para el arte, pero su legado permanece como faro para quienes creen en el poder de la música. En México, donde el jazz tiene raíces profundas y una comunidad vibrante, Rollins será siempre recordado como el saxofonista que supo escuchar el silencio y convertirlo en melodía.
Por eso en Radio Universidad 100.5 FM lo recordamos con las curadurías de jazz de Adriana Frias y la retransmisión del programa Jam Sessions que inmortalizaran Jaime Hernández Montes y Evodio Escalante.