
En Morena Durango seremos muchas y muchos los sorprendidos cuando se conozca quiénes serán seleccionados como coordinadoras y coordinadores distritales federales. Quienes ocupen esos cargos podrían quedar bien posicionados rumbo a 2027, cuando estarán en juego, entre otros puestos, las diputaciones federales.
Por eso, para buena parte de la militancia, la sorpresa podría no ser agradable.
Aunque todavía no se conocen los resultados definitivos, algunas personas ya han hecho pública su intención de participar en este proceso interno. La preocupación surge por la presencia de perfiles provenientes del PRI, del PAN y de otras fuerzas políticas que, hasta hace poco, eran adversarios de Morena y de la Cuarta Transformación.
Para quienes hemos acompañado a Morena desde sus orígenes, resulta difícil entender que personas con trayectorias políticas ajenas a los principios del movimiento busquen ahora ocupar espacios de responsabilidad dentro del partido. Una cosa es cambiar de siglas y otra demostrar, con hechos, un verdadero compromiso con el proyecto de transformación iniciado por Andrés Manuel López Obrador y continuado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Será difícil para muchos militantes pedir el voto por quienes hasta ayer estaban del otro lado y ahora pretenden presentarse como representantes de Morena. Habrá, desde luego, algunos “disque” morenistas dispuestos a acompañarlos, aplaudirlos y presentarlos como políticos “redimidos” y convertidos, de la noche a la mañana, en defensores de la Cuarta Transformación.
Pero la militancia tiene memoria
No quiero particularizar en ninguna o ningún aspirante, porque el proceso aún está en marcha y será la dirigencia nacional de Morena la que determine quiénes ocuparán esas coordinaciones. En Durango están en juego los cuatro distritos federales.
Lo que sí puedo decir es que, entre quienes han manifestado su intención de participar, también estamos quienes hemos militado en Morena desde hace años y mantenemos nuestra convicción en sus principios y en el proyecto de la Cuarta Transformación.
Porque una cosa es registrarse en Morena y otra muy distinta ser morenista. Una cosa es buscar una candidatura y otra haber luchado durante años por un proyecto político. Y una cosa es cambiar de partido, pero otra demostrar que también cambiaron las convicciones.
Mientras tanto, en sectores del PRI, del PAN, de Movimiento Ciudadano y de SOMOS existe expectativa ante la posibilidad de que más perfiles provenientes de esos partidos ocupen espacios de representación bajo las siglas de Morena en 2027.
La pregunta es inevitable:
¿Morena seguirá siendo el instrumento de transformación construido por millones de mexicanos o terminará convirtiéndose en refugio político de quienes durante años estuvieron enfrente?
La respuesta aún no está escrita. Pero quienes hemos estado aquí desde antes de que Morena fuera gobierno tenemos derecho a decirlo con claridad:
No todo el que llega a Morena se convierte automáticamente en morenista. La militancia tendrá que decidir qué tipo de Morena quiere construir rumbo a 2027.