
Justo hoy en el arranque de la Copa de Fútbol 2026, y en medio del ambiente futbolero en el país, todo parece indicar que el “partido” más importante que jugará la Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, y su gobierno, será contra la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), donde si bien aún no se sabe quién ganará, lo más importante es que la ofensiva del magisterio disidente tiene a la defensa de este sexenio prácticamente en la línea de la portería que defienden, pues continúan sin aceptar las propuestas que se han hecho desde la Secretaría de Gobernación, quienes han manifestado que el diálogo sigue abierto. El asunto es que el encuentro entre ambos “equipos” está viviendo el momento más álgido, porque desde Palacio Nacional se argumenta que no caerán en provocaciones. Todo esto está impactando de forma negativa en la imagen que nuestro país está proyectando hacia el exterior, tengan o no razón las y los maestros.
Tarjetas.
Como en todo partido de alta tensión, tampoco han faltado las faltas, las reclamaciones y las “tarjetas” verbales entre ambos contendientes. Desde la Presidencia de la República se acusa que existen provocaciones y que algunos sectores buscan llevar el encuentro al límite, mientras que la CNTE considera que el “árbitro” del partido, no ha marcado las jugadas a su favor. La inconformidad crece en las tribunas, donde millones de mexicanos observan cómo se desarrolla este enfrentamiento y empiezan a mostrar cansancio por un marcador que continúa sin moverse. Porque mientras unos reclaman que no hay condiciones para cumplir todas las demandas, los otros sostienen que las promesas realizadas durante la campaña fueron muy claras y ahora simplemente exigen que se respeten.
Afición.
Sin duda, una de las grandes perjudicadas por este encuentro es la propia afición. Y es que, como sucede en el fútbol, cuando dos equipos se enfrascan en una batalla sin encontrar resultados, quienes terminan pagando las consecuencias son los seguidores. En este caso, la ciudadanía observa cómo las protestas afectan la movilidad, la actividad económica, las clases a miles de alumnos y, sobre todo, la imagen que México está proyectando al mundo en pleno Mundial de Fútbol. Justamente cuando el país tendría que estar celebrando la fiesta deportiva más importante del planeta, la atención también se concentra en un conflicto interno que amenaza con robarse los “reflectores”. Y aunque las y los maestros tengan razones para exigir, también es cierto que el momento elegido ha terminado por colocar este diferendo en el escenario internacional.
Silbatazo.
Todo indica que este partido está lejos de llegar al silbatazo final. Ninguno de los dos equipos parece dispuesto a ceder y ambos confían en encontrar el gol de la victoria en los minutos de compensación. Claudia Sheinbaum sabe que una derrota en este encuentro podría representar un fuerte costo político para su administración, mientras que la CNTE tampoco quiere abandonar la cancha sin obtener un resultado que pueda presumir ante sus bases. El problema es que cuando un partido se extiende demasiado, aumenta el desgaste físico, aparecen los errores y crece la desesperación; por lo pronto, en medio de la fiebre mundialista, el encuentro más importante para la Presidenta de México no se juega en los estadios, sino en las mesas de negociación, donde el marcador sigue empatado, el cronómetro continúa avanzando y nadie sabe todavía quién terminará levantando los brazos al final del encuentro.
Autogol.
Pareciera que la CNTE estuvo cerca de anotar en este encuentro, sobre todo porque desde Palacio Nacional se puso en duda que el “Fan Fest” se llevara a cabo en el Zócalo, donde se supone estaría la Presidenta, y tendría que buscar otra de las sedes para poder presenciar la inauguración, todo vez que anunció que no estaría en el estadio. Creo que a nivel internacional sí nos metemos un “autogol” al no estar Sheinbaum Pardo en dicho evento tan importante, quizá porque no quiere exponerse a que haya un rechazo del respetable.