Dark Mode Light Mode
Dark Mode Light Mode

La “factura” de proteger a Rocha Moya.

Avatar photo
Quetzal Herrera Ruiz
LA GRILLA DEL PÁJARO
17/06/2026

Si Morena y la Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, realmente pretenden iniciar una reestructuración de la credibilidad de ese partido con miras a las elecciones intermedias de 2027, quizá el primer paso tendría que ser dejar de convertir en una causa institucional la defensa de Rubén Rocha Moya. La mandataria federal insiste en que Estados Unidos debe presentar pruebas para proceder contra el gobernador con licencia de Sinaloa, y que mientras éstas no sean entregadas de manera formal, no habrá detención ni extradición. Jurídicamente podrá existir una ruta distinta para atender cualquier solicitud del vecino país del norte, pero políticamente el costo de mantener esa postura podría ser mucho más alto de lo que se piensa; porque desde Palacio Nacional pareciera que se está arriesgando la mayoría en San Lázaro por proteger a uno de los personajes más cuestionados del morenismo, y que además representa una herencia política directa del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Consecuencias.
La narrativa gubernamental insiste en que no se actuará con base en rumores o versiones periodísticas; el problema es que en política la percepción también pesa, y mucho. Cada vez que la Presidenta sale a exigir pruebas y a cerrar filas con Rocha Moya, el mensaje que recibe una parte importante de la ciudadanía es que existe una disposición a defender a los propios, aun cuando las sospechas y los señalamientos provenientes de Estados Unidos continúan acumulándose. El asunto ya dejó de ser exclusivamente jurídico para convertirse en un problema de credibilidad, y cuando ésta comienza a erosionarse, las consecuencias terminan reflejándose en las urnas.

Disyuntiva.
Rubén Rocha Moya es, sin duda, uno de los personajes más identificados con el “obradorismo”; de hecho fue impulsado por Andrés Manuel López Obrador y se convirtió en uno de los gobernadores más cercanos al proyecto de la Cuarta Transformación. Sin embargo, las circunstancias actuales colocan a Claudia Sheinbaum en una posición incómoda, porque lo que en su momento fue una fortaleza política, hoy amenaza con convertirse en una pesada “carga”. La Presidenta tiene frente a sí la disyuntiva de seguir administrando una herencia que no es completamente suya o comenzar a marcar una ruta distinta. El problema es que el tiempo político avanza y la oposición observa con atención cada error que pueda convertirse en una “bandera” electoral, misma que pareciera tener sus efectos con la disminución del posicionamiento morenista en algunas entidades donde se renovará el gobierno estatal.

Advertisement

San Lázaro.
Quizá en Palacio Nacional todavía no dimensionan el tamaño del riesgo que implica prolongar esta defensa. En 2027 estarán en juego cientos de posiciones y, sobre todo, la composición de la Cámara de Diputados; Morena y sus aliados aspiran a conservar la mayoría que hoy poseen, pero mantener abiertos expedientes que golpean la imagen del movimiento podría tener consecuencias serias; porque los ciudadanos difícilmente separan los nombres individuales de la marca partidista. Al final, para muchos electores, las acusaciones contra un gobernador terminan siendo un reflejo de todo el sistema político que lo arropó, y en ese sentido, la permanencia de Rocha Moya como “símbolo” de resistencia podría costarle más votos a Morena de los que algunos estrategas están dispuestos a reconocer.

Proyecto.
En política llega un momento en que la lealtad deja de ser una virtud y comienza a convertirse en un “lastre”, y Morena atraviesa justamente por ese dilema. Si la intención es recuperar la confianza ciudadana y llegar fortalecido a las elecciones de 2027, el partido tendrá que enviar señales contundentes de que nadie está por encima de la ley y de que las alianzas personales no pesan más que la estabilidad del proyecto político; porque seguir condicionando cualquier acción a la entrega de pruebas que satisfagan plenamente a Palacio Nacional solo prolongará la incertidumbre. Y mientras esa discusión continúa, el desgaste se acumula. Tal vez la pregunta ya no sea si Rubén Rocha Moya representa un problema para Claudia Sheinbaum, sino cuánto está dispuesto Morena a sacrificar por defender a uno de los suyos.

Avatar photo
Egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; conductor de los programas "El Pájaro Pregunta" y "Las Mañaneras del Pájaro"; columnista en el Órale Qué Chiquito.
Add a comment Add a comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Previous Post

Toño Morales fortalece el trabajo de la CNC con gira de apoyos por comunidades rurales de Durango

Next Post

Durango ya tiene camino y proyecto a futuro; Esteban y Toño presentan la Visión 2050, el Sueño en Acción

Advertisement